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Guatemala

"Córdoba prospera; aumenta su cosecha; tiene para sí y le sobra para la exportación; no hay miseria en sus habitantes; mejora sus edificios: todo en aquel cantón privilegiado revela una suma mayor de bienestar.

A faltar otras muchas, el adelanto de Córdoba sería prueba bastante para demostrar de qué manera dependen de la agricultura los intereses de nuestras dormidas poblaciones.

¿Qué ha tenido la población de las casas blancas y de los pobres bien vestidos, para progresar así? Campo, brazos y ferrocarril; el trabajo y el camino; la agricultura y la vía de comunicación. Y ¡cuánto más rico no es ahora este cantón, que muchos cantones mineros!

Porque en las minas, especie de trabajo de azar, sujeto a continuas mudanzas e incidentes, aprovechan los productos extraordinariamente a pocos, como que se estanca la riqueza, y se aumenta este desequilibrio económico de las fortunas mexicanas: excesivamente ricos los unos, los otros excesivamente pobres. Como se ve, este desequilibrio no redunda en beneficio de la nación: la ciudad donde hay muchos ricos es, sin embargo, miserable, y son en ella, el comercio débil, los cambios difíciles, la atmósfera densa, e inextinguible el odio que despierta en los cuerpos vestidos de harapos, la presencia continua de los desocupados vestidos de riquezas.

Este sol del trabajo, esta paz del bienestar, esta alegría de la limpieza, esta amenidad y contento de una población laboriosa, tan simpática a la vista y tan sabrosa para el corazón, lógranse sólo con la armonía de las fortunas, con la satisfacción de las necesidades por la propia labor, con las fortunas pequeñas vertidas entre todos que, pensando en la manera de gozarlas y acrecentarlas honradamente, no exprimen odio de sus harapos redimidos, ni tienen tiempo para fomentar el rencor a los que poseen más bienes que ellos. Sol vivo del trabajo, a cuyos rayos la paz ara la tierra con frutos de riqueza y concordia.

En cuanto a fuentes de riqueza, la mejor es la más permanente; la que reparte mejor sus productos, y la que está sujeta a un número menor de fluctuaciones. Hay tres medios de bastar el mantenimiento nacional: la agricultura, la industria y el comercio.

El comercio consiste en el cambio de productos extranjeros por nuestros productos; no en la introducción de efectos extranjeros sin salida de los nuestros, porque esto mejoraría la situación ajena y perjudicaría la nuestra fatalmente.

Para que el comercio, pues, sea fructífero para México, hemos de tener productos que exportar. Limítase la cuestión a si han de ser industriales agrícolas los productos que exportamos. Hoy no tenemos unos ni otros, en cantidad suficiente para la exportación: por eso nuestro malestar es tanto, difícilmente compensado con la accidental riqueza en las minas.

No hablamos, pues, de lo que exportamos hoy, sino de lo que debemos exportar par asegurar nuestra riqueza sólida.

Los productos industriales no podrán salir de nuestros puertos sino cuando sean producidos en cantidad mayor de la que baste a nuestras necesidades, y en calidad mejor que la de los productos extranjeros, para poder concurrir con ellos en los mercados donde ellos están.

¿Es racional siquiera tener esta esperanza? Nuestras industrias están en el estado de germen, y se necesita toda clase de esfuerzos, y aun creen algunos necesario recurrir a toda clase de violencias económicas, para mantener los productos de algunas fábricas aisladas, en nuestras plazas mismas.

Nuestra industria no puede sostener a nuestro comercio: veamos si nos puede sostener en nuestro interior.

La industria se mantiene por el consumo de sus productos. Los que viven directamente de la industria son los industriales, con la venta de los efectos que elaboran. Pero pata que vivan muchos industriales ha de haber muchos consumidores. Luego para que la industria prospere entre nosotros, es necesario que haya una gran masa consumidora que la pague. Por tanto, esta gran masa que ha de sostener la industria, no puede vivir de ella. Nuestro comercio de productos industriales es imposible, porque no los tenemos en cantidad ni calidad suficiente para exportar y concurrir.

Nuestra industria no puede vivir sino merced a una gran masa consumidora.

Esta gran masa consumidora no puede vivir de la industria que paga, y del comercio que no tiene. Su subsistencia depende de lo único que posee: la agricultura. He ahí nuestro verdadero porvenir."

Relación de notas.

"Guatemala". Folleto publicado en México, 1878. Edición de "El Siglo XIX". Tomo 7. Páginas 124 (...) Hay un error en la referencia del paginado. Subir
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