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1.2. Visión martiana de la Rusia de fines del siglo XIX.

1875
"Llama Rusia sobre sí natural y gravemente la atención, por la importancia de las cuestiones que promueve, por la mesura con que envuelve su decisión a la energía, y por la gran cuestión de razas que día a día se señala y va agravándose en la fuerte y extensísima nación. Alemania y Rusia, por la manera general con que plantean, estudian y resuelven sus cuestiones, merecen especial examen y no ligero juicio de los que en algo se preocupan por los vitales y hoy no muy seguros movimientos de los pueblos del viejo continente." [1]
1880
"Moscú ha estado de fiesta con motivo de la erección de un monumento a Pushkin, el apóstol y poeta ruso. Un tributo merecido ha sido rendido con solemne brillantez; han hablado grandes oradores y se han leído versos memorables, pero se oyeron voces ominosas. ¿Lo adora y lo detesta a la vez el pueblo? ¿Está el Este, sacudido en sus propias entrañas, preparando con más firmeza y sentido común práctico que su prototipo, su terrible 89? Si la monarquía no hace una revolución, la revolución deshará la monarquía. Un jefe prudente se hará jefe de las fuerzas que no pueden ser contenidas." [2]
1882
"Dijo en París tales cosas, en una entrevista con estudiantes servios, el afortunado general de Rusia, el bravo Skobelev, que ha puesto en ocupación las buenas lenguas y las buenas plumas europeas, temerosas de que sea cierto, cual quiere el general, más ganoso tal vez de ganar gloria y extinguir nihilistas que de vengar razas, que invada el centro y oeste de Europa la ola asiática, y sean todas las comarcas de Europa comarcas eslavas. Castelar publicó, a seguida del discurso de Skobelev, su artículo de alarma, en que convida a latinos y a germanos a unirse estrechamente, de modo de hacer valla a las ambiciones rusas. Mas anda poco quien anda lleno de cánceres. Y Rusia está llena de cánceres. Señaló el término del siglo anterior la revolución gigantesca del Oeste. Señalará el fin del siglo en que vivimos la revolución tremenda del Este . Tentativas de invadir, y no invasiones reales, para sofocar males internos hará Rusia. Pero le morderán los pies y le roerán las manos los males internos. Este no es el siglo de lucha de las razas,- sino el siglo de afirmación de los derechos." [3]
1880-1882
"No saben los nihilistas -movidos hoy a una por un objeto común- si -luego que se decidiera en su favor la gran catástrofe que esperan- se constituiría la Rusia conforme al colectivismo anárquico de Bakounine, a la asociación integral de Fourier, al patriarcado tutelar de Comte, al comunismo de Marx, o al Banco de cambio de Prudhom.-" M.L. Gagueur [4]
1883
"... Son los rusos el látigo de la reforma: mas no, ¡no son aún estos hombres impacientes y generosos, manchados de ira, los que han de poner cimiento al mundo nuevo: ellos son la espuela, y vienen a punto, como la voz de la conciencia, que pudiera dormirse: pero el acero del acicate no sirve bien para martillo fundador!." [5]
1889
"El ruso renovará. Es niño patriarcal, piedra con sangre, ingenuo, sublime. Trae alas de sangre y garras de piedra. Sabe amar y matar. Es un castillo, con barbas en las almenas y sierpes en los tajos, que tiene adentro una paloma. Debajo del frac, lleva la armadura. Si come, es banquete; si bebe, cuba; si baila, torbellino; si monta, avalancha; si goza, frenesí; si manda, sátrapa; si sirve, perro; si ama, puñal y alfombra. La creación animal se refleja en el ojo ruso con limpidez matutina, como si acabase de tallar la naturaleza al hombre en el lobo y en el león, y a la mujer en la zorra y la gacela.
Da luces al ojo ruso, un ojo que tiene algo de llama y de oriente, tierno como la codorniz, cambiante como el gato, turbio como la hiena. Es el hombre con pasión y color, con gruñidos y arrullos, con sinceridad y fuerza. Se mueve con pesadez, bajo su capa francesa, como Hércules barbudo con ropas de niño. Se sienta de guante blanco a la mesa donde humea un oso." [6]

"Y en Rusia se agrava esta desazón del hombre moderno, porque de los tipos bárbaros y conquistadores que se han fundido en el eslavo hercúleo, origínanse a la vez esta fuerza de mano, pujo de carácter, necesidad de extensión que heredan de sus padres feudales y batalladores, fieros como las cumbres, melancólicos como la llanura, y este asombro terrible con que se ven, podridos por una civilización extraña, antes de condensarse en otra propia. El príncipe como el mujik, el kaíaz como el isvotchik, el palacio que bebe champaña como la isba que bebe vodka, sienten que la barba les cae sobre un pecho desesperado porque en él vive el corazón sin libertad.
No creen en nada, porque no creen en sí, pero el knout está perennemente suspendido con sus garras picudas, sobre la espalda del labriego, roca que anda, y del barina que la posee y desdeña: padecen del peso de la vida sin el decoro del albedrío, mayor que el peso del amor ultrajado, mayor que el de la soledad del alma del poeta; padecen, roscados del regocijo de la emancipación universal, del dolor del hombre esclavo, comparable sólo al dolor de los eunucos; y con el frenesí de la mutilación irremediable, y el ímpetu de su raza de jinetes, vierten sobre los que les parecen más infelices, con rabia y encarnizamiento, la compasión que sienten por sí propios.
¿Y qué arte hay sin sinceridad ni qué hombre sincero empleará su fuerza, sea de fantasía o de razón, sea de hermosura o de combate, en meros escarceos, adornos e imaginaciones, cuando está enfrente, sobre templos que parecen montes, sobre las cárceles de donde no se vuelve, sobre palacios que son pueblos de palacios, sobre la pared que se levanta en hombros de cien razas unidas, la hecatombe de donde saldrá, cuando la podredumbre llegue a luz, el esplendor que pasme al mundo, cuando está enfrente 'la pirámide del mal' de Herzen?" [7]
s/f
"Bakounine, el revolucionario ruso.

Discípulo de Panlof, introductor en Rusia de la filosofía de Schelling.

Stanekevith, el joven elocuente, llevó a Hegel.

Bielinski, el acerado crítico, fue el Voltaire ruso.

Conspira:- vilipendiaba- escupía: compuso.

Colectivismo de Bakounine: comunismo.

Ayuntamiento comunista, en lo político sometido a un gobernante irresponsable, -en lo administrativo a un oficinero regular, implacable e impasible. -Bakounine habló en Berna: en Basilea, amplió su sistema.

Liquidación social.

Propiedad colectiva del suelo.

Propiedad en común de todos los instrumentos de trabajo.

Sustitución de todo Estado político por asociaciones de trabajadores.

Restaurar el eslavismo: ¿es ésta privativamente toda la idea rusa? Extender la dominación de los eslavos: ¿darán lugar a esto las descomposiciones internas del imperio? Otro es el temor justo: el carácter de la democracia vengadora que avanza en la sombra. Lo que Bakounine llevó a los soñadores occidentales,- ¿no lo llevaría la forma colérica de la naciente libertad rusa a los mal contentos trabajadores de Occidente? Mas ¿no será consuelo a esto, real consuelo, pensar que en tanto que la potente aristocracia rusa gasta todas sus armas en el pecho heroico de los nihilistas, -la libertad, con el empuje francés y su majestuoso desarrollo en la paz ilustrada, habrá afirmado ya irrevocablemente y sólidamente sus conquistas, contagiando de asombro y de esperanza a los atentos pueblos limítrofes?" [8]

Relación de Notas.

[1] Artículo "El último paquete." Revista Universal. México, 3 de abril de 1875. Tomo 28. Página 20.
[2] Artículo "Pushkin.". The Sun. Nueva York, 28 de agosto de 1880. Tomo 15. Página 416.
[3] Carta al Director de "La Opinión Nacional" Nueva York, 4 de marzo de 1882. Tomo 14. Página 407.
[4] "Rusia." Cuaderno de Apuntes No. 8. Escrito entre 1880 y 1882. Tomo 21. Página 235.
[5] Carta al Director de "La Nación." Nueva York, 29 de marzo de 1883. Tomo 9. Páginas 388 a 389.
[6] Ídem. Nueva York, Enero 13 de 1889. Tomo 15. Página 429.
[7] Ídem. Páginas 432 a 433.
[8] Cuaderno de Apuntes No.3 (sin fecha). Tomo 21. Página 105. Subir
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