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2.1  Algunas ideas sobre la política y su papel en la sociedad

1875
"Las cuestiones graves no se resuelven con teorías preconcebidas. La conciliación es garantía de la paz, y lo son de acierto el severo examen y prudencia." [1]
1880
"Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario. No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamento harto para creer que no ha de ser logrado. Aplazar no es nunca decidir, -sobre todo cuando ya, ni palpitantes memorias, ni laboriosos rencores, ni materiales y cercanas catástrofes, permiten nuevo plazo. Adivinar es un deber de los que pretenden dirigir. Para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos." [2]

"... Cuando un mal es preciso, el mal se hace. Y cuando nada basta ya a evitarlo, lo oportuno es estudiarlo y dirigirlo, para que no nos abrume y precipite con su exceso." [3]

"Los que intentan resolver un problema, -no pueden prescindir de ninguno de sus datos. Ni es posible dar solución a la honda revuelta de un país en que se mueven diversos factores, sin ponerlos de acuerdo de antemano, o hallar un resultado que concuerde con la aspiración y utilidad del mayor número." [4]
1881
"... La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma importante del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada." [5]

"Hace falta en política la observación de las leyes naturales. Fatígase pronto quien anda de prisa. Si se marcha a saltos, falta para la faena que viene después del salto, la fuerza en él empleada. En la gimnasia nacional, como en la individual, no se llega a alzar pesos mayores, sino después de haber alzado gradualmente por largo tiempo pesos menores. Crecen las fuerzas por su ejercicio constante y regular: piérdense cuando se las compele a extemporáneas explosiones. No es fuerza galvánica ocasional, ficticia, externa, la que los pueblos necesitan para prosperar seguramente; sino fuerza muscular, bien ejercitada, bien repartida, permanente, interna, propia. La libertad es un premio que la Historia da al trabajo. No puede ser que se entre en el goce de una recompensa sin haberla antes merecido por una labor sólida y útil. La paga ha de venir después de la obra. Ese es el código visible del partido nuevo, que viene a tiempo y en sazón en una época en que hay avaricia de obra práctica y desconfianza de toda tarea inspirada en razones de imaginación o sentimiento. Revolucionar no es retardar." [6]

"... En política, resistir vale tanto como arremeter." [7]

"... En un pueblo no perdura sino lo que nace de él, y no lo que se importa de otro pueblo. Mas estos devaneos, copias, deseos honrados de introducir en el suelo patrio experiencias que en otro suelo han dado resultados felices, son inevitables, necesarios y útiles. Con el imperfecto ejercicio de la libertad que permiten, y de su choque mismo con las necesidades y espíritus reales de la patria, resulta el pueblo nutrido y preparado para ejercer luego la libertad de su propia y original manera." [8]
1882
"... Es además un arte de la política tener a los pueblos como distraídos y aturdidos; y obligar sus ojos a espectáculos variados y nuevos, para que teniendo siempre qué mirar, no les quede espacio de mirar en sí, y se vean míseros y bravos y no se rebelen." [9]

"... Nada sucede sin que tenga razón real de suceder. El hecho es un resultado, y como copa de árbol, la cual se ve, y viene de raíces invisibles. Cuando ya no haya raíces, vendrá abajo la copa. (...) Es barco de dos velas el espíritu, y es la libertad una vela, y la prudencia la otra. A veces porque la prudencia retiene, imaginan los impacientes que estorba, sin ver que estorba como la tuerca de retención de los trenes que, acortando el paso en los despeñaderos, impide que el tren llegue en astillas ensangrentadas al fondo de la peña. Contener es acelerar. La tardanza en la preparación asegura la tardanza en la posesión." [10]

"... el pueblo no sabe que la verdad no es lo que se ve, y que prever es la buena manera de ver, aunque parezca que por mirar mucho hacia adelante no se mira bastante lo presente." [11]

"... En política, es crimen derribar lo que no se puede reconstruir. Cuesta mucho trabajo alzar un mundo de las ruinas, aún en pie, de la fábrica altiva de Carlomagno, Luis XI y Luis XIV. Se ha de hacer despacio lo que ha de durar mucho." [12]
1885
"... Las leyes de la política son idénticas a las leyes de la naturaleza. Igual es el Universo moral al Universo material. Lo que es ley en el curso de un astro por el espacio, es ley en el desenvolvimiento de una idea por el cerebro. Todo es idéntico." [13]
1886
"No quiero tomar pretexto de esta carta para entrar como de soslayo en el examen de lo que se llama política en Cuba, como si política fuera cerrar los ojos ante los elementos vivos y las soluciones probables -ante los elementos más vivos y las soluciones más probables-, y no lo que verdaderamente es, y consiste en tener conocidos los caminos por donde se pudiera haber ido, y allegar, en vez de apartar, las fuerzas necesarias para la jornada; como si política fuera dejar correr el agua como Narciso, enamorado de su propia imagen, y no tratar de frente y estudiar a tiempo los problemas todos y los componentes todos que influyen en la suerte del país con su silencio o con su acción, y pueden serle tan útiles si se les atiende, como funestos si se les aparta." [14]
1887
"... En la justicia no cabe demora: y el que dilata su cumplimiento, la vuelve contra sí. La experiencia política así lo falla, no el mero sentimiento. Urge ya, en estos tiempos de política de mostrador, dejar de avergonzarse de ser honrado. Los pícaros han puesto de moda el burlarse de los que se resisten a ser pícaros. La política virtuosa es la única útil y durable." [15]

"... Aplazar no es resolver. Si existe un mal, con permitir que se acumule no se remedia. El crimen, el crimen de permitirlo, trae siempre sangre." [16]

"... la virtud, respetando a los hombres en vez de degradarlos, confía más en la fuerza de la razón que en la costumbre que los aduladores populares tienen de ir enseñando sus personas y buscando prosélitos en chismes y corrillos. Ud. es un hombre entero, comprende la gravedad tremenda de nuestros actos y palabras, y sabe que los sucesos históricos no pueden prepararse ni llevarse a cabo sin un cuidado exquisito, calculando con la mayor precisión posible el instante, los resultados y los elementos.
(...)
... El esperar, que es en política, cuando no se le debilita por la exageración, el mayor de los talentos, nos ha dado la razón a los que parecía que no la teníamos." [17]

"... En política, la única fuerza definitiva e incontrastable es la honradez. No lo parece así; pero así es. Lo que daña no es ser honrado, sino serlo a medias. Precisamente el más desinteresado es el que sirve mejor su interés. El poder, como un perro faldero, se acurruca a los pies del que sabe desdeñarlo." [18]
1888
"... ¿qué es, por desdicha, la política práctica, más que la lucha por el goce del poder?." [19]

" En política no hay idea viva si no tiene debajo un interés. La virtud es estéril, en política, hasta que los negociantes no toman en ella acciones." [20]

"El deber es absoluto; pero la política es relativa. El pensador propaga, y el gobernante acomoda. Política es eso: el arte de ir levantando hasta la justicia la humanidad injusta; de conciliar la fiera egoísta con el ángel generoso; de favorecer y de armonizar para el bien general, y con miras a la virtud, los intereses.
Los caballos llevan el freno en la boca, y los hombres en el chaleco. El corazón empuja, y el chaleco guía. Y las leyes, para ser viables, se han de hacer a la medida del chaleco." [21]

"... Miente a sabiendas, o yerra por ignorancia o por poco conocimiento en la ciencia de los pueblos, o por flaqueza de la voluntad incapaz de las resoluciones que imponen a los ánimos viriles los casos extremos, el que propale que la revolución es algo más que una de las formas de la evolución, que llega a ser indispensable en las horas de hostilidad esencial, para que en el choque súbito se depuren y acomoden en condiciones definitivas de vida los factores opuestos que se desenvuelven en común." [22]
1889
"No es lícito ocasionar trastornos en la política de un pueblo, que es el arte de su conservación y bienestar, con la hostilidad que proviene del sentimiento alarmado o de la antipatía de raza." [23]

"... Los conocimientos políticos del cubano común se comparan sin desventaja con los del ciudadano común de los Estados Unidos. La ausencia absoluta de intolerancia religiosa, el amor del hombre a la propiedad adquirida con el trabajo de sus manos, y la familiaridad en práctica y teoría con las leyes y procedimientos de la libertad, habituarán al cubano para reedificar su patria sobre las ruinas en que la recibirá de sus opresores." [24]

"... los problemas de composición de un pueblo que aprendió a leer, sentado sobre el lomo de un siervo, a la sombra del cadalso, no se han de resolver con el consejo del último diario inglés, ni con la tesis recién llegada de los alemanes, ni con el agasajo interesado de un mesnadero de la política de Madrid que sale por las minorías novicias y vanidosas a caza de lanzas, ni con las visiones apetecibles del humo gustoso en que en la dicha de la librería ve el joven próspero desvanecerse su fragante tabaco." [25]
1890
"... Época de aprovechamiento y de reconstrucción es ésta época, y tregua más útil tal vez que el triunfo mismo, e indispensable acaso, para el triunfo: que es lo que no se ha visto en Cuba, y por donde toda la política cubana yerra, porque no han entendido que un pueblo que entra en revolución no sale de ella hasta que se extingue o la corona. No han entendido que la política científica no está en aplicar a un pueblo, siquiera sea con buena voluntad, instituciones nacidas de otros antecedentes y naturaleza, y desacreditadas por ineficaces donde parecían más salvadoras; sino en dirigir hacia lo posible el país con sus elementos reales. No han entendido que el estado público que siguió al fracaso aparente de la revolución era una nueva forma de ella, en la que continuaban chocando o amalgamándose sus factores, y que el deber interno y esencial en la política, que es sobre todo arte de previsión, era el de ir removiendo por la cordialidad y la justicia los elementos de choque y transformándolos, en cuanto se pudiese, en elementos de amalgama." [26]

"... ¿Pues pensar, qué es, si no es fundar? No es ir de lira o de bonete por el mundo, trovando y arguyendo, con una oda al brazo izquierdo y las pandectas al derecho, poniéndose cuando haga falta una escarapela verde o un barboquejo de hule. Pensar es abrir surcos, levantar cimientos y dar el santo y seña de los corazones. Y este deber de preparar y unir, que es el deber continuo de la política en todas partes, lo era especial, por causas propias, de la política cubana." [27]
1891
"A lo que se ha de estar no es a la forma de las cosas sino a su espíritu. Lo real es lo que importa, no lo aparente. En la política, lo real es lo que no se ve. La política es el arte de combinar, para el bienestar creciente interior, los factores diversos u opuestos de un país, y de salvar al país de la enemistad abierta o la amistad codiciosa de los demás pueblos. A todo convite entre pueblos hay que buscarle las razones ocultas. Ningún pueblo hace nada contra su interés; de lo que se deduce que lo que un pueblo hace es lo que está en su interés. Si dos naciones no tienen intereses comunes, no pueden juntarse. Si se juntan, chocan. Los pueblos menores, que están aún en los vuelcos de la gestación, no pueden unirse sin peligro con los que buscan un remedio al exceso de productos de una población compacta y agresiva, y un desagüe de sus turbas inquietas, en la unión con los pueblos menores. Los actos políticos de las repúblicas reales son el resultado compuesto de los elementos del carácter nacional, de las necesidades económicas, de las necesidades de los partidos, de las necesidades de los políticos directores. A lo que se ha de estar no es a la forma de las cosas sino a su espíritu. Lo real es lo que importa, no lo aparente. En la política, lo real es lo que no se ve. La política es el arte de combinar, para el bienestar creciente interior, los factores diversos u opuestos de un país, y de salvar al país de la enemistad abierta o la amistad codiciosa de los demás pueblos. A todo convite entre pueblos hay que buscarle las razones ocultas. Ningún pueblo hace nada contra su interés; de lo que se deduce que lo que un pueblo hace es lo que está en su interés. Si dos naciones no tienen intereses comunes, no pueden juntarse. Si se juntan, chocan. Los pueblos menores, que están aún en los vuelcos de la gestación, no pueden unirse sin peligro con los que buscan un remedio al exceso de productos de una población compacta y agresiva, y un desagüe de sus turbas inquietas, en la unión con los pueblos menores. Los actos políticos de las repúblicas reales son el resultado compuesto dc los elementos del carácter nacional, de las necesidades económicas, de las necesidades dc los partidos, de las necesidades de los políticos directores." [28]

"Mostrarse acomodaticio hasta la debilidad no sería el mejor modo de salvarse de los peligros a que expone en el comercio, con un pueblo pujador y desbordante, la fama de debilidad. La cordura no está en confirmar la fama de débil, sino en aprovechar la ocasión de mostrarse enérgico sin peligro. Y en esto de peligro, lo menos peligroso, cuando se elige la hora propicia y se la usa con mesura, es ser enérgico. Sobre serpientes, ¿quién levantará pueblos? Pero si hubo batalla; si el afán de progreso en las repúblicas aún no cuajadas lleva a sus hijos, por singular desvío de la razón, o levadura enconada de servidumbre, a confiar más en la virtud del progreso en los pueblos donde no nacieron, que en el pueblo en que han nacido; si el ansia de ver crecer el país nativo los lleva a la ceguedad de apetecer modos y cosas que son afuera producto de factores extraños u hostiles al país, que ha de crecer conforme a sus factores y por métodos que resulten de ellos; si la cautela natural de los pueblos clavados en las cercanías de Norteamérica no creía aconsejable lo que, más que a los demás, por esa misma cercanía, les interesa; si la prudencia local y respetable, o el temor, o la obligación privada, ponían más cera en los caracteres que la que se ha de tener en los asuntos de independencia y creación hispanoamericana, en la Comisión Monetaria no se vio, porque acordó levantar de lleno sus sesiones." [29]

"... La política es obra de los hombres, que rinden sus sentimientos al interés, o sacrifican al interés una parte de sus sentimientos." [30]

"... Tan necesario es en los pueblos lo que sujeta como lo que empuja: tan necesario es en la casa de familia el padre, siempre activo, como la madre, siempre temerosa. Hay política hombre y política mujer. ¿Locomotora con caldera que la haga andar, y sin freno que la detenga a tiempo? Es preciso, en cosas de pueblos, llevar el freno en una mano, y la caldera en la otra. Y por ahí padecen los pueblos: por el exceso de freno, y por el exceso de caldera." [31]
1892
"... La política, o arte de ordenar los elementos de un pueblo para la victoria... " [32]

"... El cubano ahora ha de llevar la gloria por la rienda, ha de ajustar a la realidad conocida el entusiasmo, ha de reducir el sueño divino a lo posible, ha de preparar lo venidero con todo el bien y el mal de lo presente, ha de evitar la recaída en los errores que lo privaron de la libertad, ha de poner la Naturaleza sobre el libro. Ferviente ha de ser como un apóstol; y como un indio, sagaz. De todas las sangres estamos hechos, y hay que buscar al compuesto modos propios. (...) Ud. no espera el correo de Europa o de los Estados Unidos, para saber cómo manda pensar la última novedad, y aprender como verdades recién nacidas lo que el sabio real calla, de puro olvido." [33]

"... la política es una resolución de ecuaciones. Y la solución falla cuando la ecuación ha sido mal propuesta." [34]

(Artículo reproducido íntegramente).
"Hablaba un cubano en público, hace poco tiempo, con sus compatriotas recelosos. El auditorio no era de esos de lujo, que se junta a oír lo que cree de labios conocidos, o a dejar pasar con amable cortesía la verdad abrasante; sino público de pelear, que oye con los ojos y los oídos, y tiene al pie de la frase la réplica contundente. Todos atendían en silencio profundo, unos cruzados de brazos, como quien no quiere que se le escape el corazón detrás del primer recién venido; otros a medio darse, con los codos en las rodillas. El discurso acabó en un coro de almas; y un hombre desconocido, un joven mulato de vibrante voz, habló a su pueblo, asido a la barandilla como a las riendas de pelea, con acentos que le salían de lo más tierno de las entrañas. Daba gracias: certificaba lo que el orador decía: 'la política es el deber de hijo que el hombre cumple con el seno de la madre; la política es el arte de hacer felices a los hombres.'
Esa frase se ha de recordar, ahora que un espionaje sutil, comprendiendo que el peligro mayor de la dominación española está en la buena política revolucionaria, fomenta en nuestros reformadores generosos y en nuestras casas de trabajo el odio a la política. Política es el estudio de los diversos métodos de vida común que ha discernido o pueda discernir el hombre. La aristocracia es una política, y la democracia otra. El zarismo es política, y es política la anarquía, -la anarquía, que en mucho corazón ferviente es el título de moda de la aspiración santa y confusa a la justicia, y en manos del gobierno español, que echa anarquistas por todas partes, es un habilísimo instrumento. Pero en los juicios libres no puede prender ese recurso burdo; los hombres que desean sinceramente una condición superior para el linaje humano no pueden ser cómplices de la política de policía que anda predicando el desdén de la política; el deber de procurar el bien mayor de un grupo de hijos del país, no puede ser superior al deber de procurar el bien de todos los hijos del país: y si la guerra triste viene a ser el modo único de conquistarlo, ningún hombre bueno negará su apoyo a una guerra inspirada en el deseo vehemente de obtener, por los métodos amplios de un gobierno propio, justicia para todos, una guerra que no se hace, como pudiera hacerse, por obra y bien de los políticos de oficio, respaldados por los intereses y las castas, sino por la política de amor a la humanidad, que no puede desertarse sin delito.
Porque la política se puede desertar, como profesión enojosa que es -aunque el hombre honrado la ha de ejercer siempre como vigilancia,- cuando no sea más que el arte de la administración, en cuya minimez no todas las paciencias caben, o el de obtener, por el halago de las pasiones, y la complicidad con los intereses, aquel poder, mantenido por el repartimiento provechoso de la autoridad, que es grato y lleva a tales culpas, a los hombres de vanidad y de apetitos. Pero cuando la política tiene por objeto salvar para la virtud y para la felicidad un pueblo de seres humanos que la opresión pudre en el vicio y el hambre lanza al crimen, cuando la política tiene por objeto salvar aquel pueblo, raíz principal de la vida, donde los seres humanos que se envilecen sutilmente, de la vileza que les rodea, son nuestro hijo y nuestra hija, sólo pueden desertar de la política los que deserten de sus propios hijos.
Cuando la política tiene por objeto cambiar de mera forma un país, sin cambiar las condiciones de injusticia en que padecen sus habitantes; cuando la política tiene por objeto, bajo nombres de libertad, el reemplazo en el poder de los autoritarios arrellanados por los autoritarios hambrientos, el deber del hombre honrado no será nunca, ni aun con esa excusa, el de echarse a un lado de la política, para dejar que sus parásitos la gangrenen. Es la casa en que vive lo que le gangrenan, y ha de entrar en ella para purificarla. Cuando la política tiene por objeto poner en condiciones de vida a un número de hombres a quienes un estado inicuo de gobierno priva de los medios de aspirar por el trabajo y el decoro a la felicidad, falta al deber de hombre quien se niegue a pelear por la política que tiene por objeto poner a un número de hombres en condición de ser felices por el trabajo y el decoro.
¿Qué hace el hombre bueno, con manos para izar y para arriar, cuando ve que va a mal, por los malos marineros, el barco donde navega con una muchedumbre desvalida? Los hombres que lo son, se juntan para salvar el barco de quienes lo desvían, y los hombres que no lo son, los hombres recortados, los egoístas, se echarán, solos, a los pocos botes de naufragio, dejando atrás a sus compañeros de desgracia; y vagarán, abandonados, por las olas.
No; cien veces no: los que lo creen, yerran de buena fe. La cobardía y la indiferencia no pueden ser nunca las leyes de la humanidad. Es necesario, para ser servido de todos, servir a todos. ¡Que hay otras batallas que librar, santas y vitales! Pues primero es ensanchar las condiciones del combate, para poderlo librar más fácilmente. Primero es tener bajo los pies la arrogancia del suelo nativo, que da al hombre un derecho, y a la justicia una mesura, y a la mirada un rayo que no se tiene jamás en el suelo extranjero, donde la justicia, por los diversos métodos y costumbres, no acaba nunca de parecernos nuestra, donde vive el hombre como el que anda en la mar, y todo echa y rechaza todo, como los potros libres cocean por desdén al caballo ensillado. Ansía la bestia misma la libertad del aire y de la luz, y muere de dolor o vive triste, sin fuerza ni belleza, cuando la sacan del suelo en que nació, y saca vida nueva y rayos de los ojos cuando vuelve a su tierra natural. Vuela la bestia al socorro de sus semejantes, y muere peleando bajo el lobo que ataca a los de su misma forma y naturaleza.
¿Cómo se ha de llamar al hombre que se cruza de brazos cuando sus semejantes padecen, ni con qué derecho ha de pedir simpatía para sí quien la niega a sus semejantes?." [35]
1893
"... Los remedios son impotentes cuando no se calculan en relación con la fuerza y urgencia de las enfermedades. La política es una ocupación culpable cuando se encubren con ella, so capa de satisfacciones indebidas, la miseria y desdicha patentes, la gran miseria y gran desdicha, del pueblo que los soberbios y los despaciosos suelen confundir con su propia timidez y complacencia. Y si por ventura, como pudiese suceder, no se tiene fe en el mínimo recurso abierto para la cura urgente y radical; si por ventura se estuviese convencido de que el alivio aceptado no llega, ni por sus componentes puede llegar nunca, adonde llega el mal terrible, algo habría tan grave como el mal, la responsabilidad de los que a sabiendas recomendaron el falso remedio." [36]

"La política es la verdad. La política es el conocimiento del país, la previsión de los conflictos lamentables o acomodos ineludibles entre sus factores diversos u opuestos, y el deber de allegar las fuerzas necesarias cuando la imposibilidad patente del acomodo provoque y justifique el conflicto." [37]

"De las venas hay que sacarse la podre. La sangre mala ha de salir, y hay que abrirse las venas. Las venas hinchadas, o se abren, o ahogan. O se da cauce a la revolución, o rompe la revolución sin cauce. La política no es ciencia emprestada; sino que ha de ser propia. Al país, lo del país, y nada menos de lo que necesita el país. Las llagas no se curan con linaza. La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla. Cuando el triunfo de una política requiere nada menos que el cambio de naturaleza del pueblo que la ha de conceder, y cambios en la naturaleza misma, cambios en la posición de la tierra y en la inmensidad de la mar, es ocasión de deponerse para los que comprendan que los males álgidos no se remedian con panaceas por descubrir, para los que no pueden cambiar la tierra ni la mar.
Cuando en el concierto de pueblos aspirantes, que producen lo mismo que nuestro pueblo, le cruzamos al pueblo los brazos, a que a mansalva le ocupen los mercados y le tomen las vías los pueblos que han tenido el valor de la libertad, - no salvamos a nuestro pueblo, sino que somos los agentes voluntarios y culpables de su perdición. La cobardía no es la única ciencia. La ciencia está en conocer la oportunidad y aprovecharla; en hacer lo que conviene a nuestro pueblo, con sacrificio de nuestras personas; y no en hacer lo que conviene a nuestras personas, con sacrificio de nuestro pueblo. O se habla lo que está en el país, o se deja al país que hable." [38]

"Los pueblos, como los hombres, no se curan del mal que les roe el hueso con menjurjes de última hora, ni con parches que les muden el color de la piel. A la sangre hay que ir, para que se cure la llaga. No hay que estar al remedio de un instante, que pasa con él, y deja viva y más sedienta la enfermedad. O se mete la mano en lo verdadero, y se le quema al hueso el mal, o es la cura impotente, que apenas remienda el dolor de un día, y luego deja suelta la desesperación. No ha de irse mirando como vengan a las consecuencias del problema, y fiar la vida, como un eunuco, al vaivén del azar: hombre es el que le sale al frente al problema, y no deja que otros le ganen el suelo en que ha de vivir y la libertad de que ha de aprovechar. Hombre es quien estudia las raíces de las cosas. Lo otro es rebaño, que se pasa la vida pastando ricamente y balándole a las novias, y a la hora del viento sale perdido por la polvareda, con el sombrero de alas pulidas al cogote y los puños galanes a los tobillos, y mueren revueltos en la tempestad. Lo otro es como el hospicio de la vida, que van perennemente por el mundo con chichonera y andadores. Se busca el origen del mal: y se va derecho a él, con la fuerza del hombre capaz de morir por el hombre. Los egoístas no saben de esa luz, ni reconocen en los demás el fuego que falta en ellos, ni en la virtud ajena sienten más que ira, porque descubre su timidez y avergüenza su comodidad. Los egoístas, frente a su vaso de vino y panal, se burlan, como de gente loca o de poco más o menos, como de atrevidos que les vienen a revolver el vaso, de los que, en aquel instante tal vez, se juran a la redención de su alma ruin, al pie de un héroe que muere, a pocos pasos del panal y el vino, de las heridas que recibió por defender la patria." [39]

"Hay crímenes en política, y hay política baja y superior, y en las dos hay crímenes. Pero hay una política sin crimen, que es la que conoce y mueve los elementos reales de un país para su mayor bienestar, y la habitación decorosa del hombre en él." [40]
1894
"... La ciencia, en las cosas de los pueblos, no es el ahitar el cañón de la pluma de digestos extraños, y remedios de otras sociedades y países, sino estudiar, a pecho de hombre, los elementos, ásperos o lisos, del país, y acomodar al fin humano del bienestar en el decoro los elementos peculiares de la patria, por métodos que convengan a su estado, y puedan fungir sin choque dentro de él. Lo demás es yerba seca y pedantería. De esta ciencia, estricta e implacable -y menos socorrida por más difícil- de esta ciencia pobre y dolorosa, menos brillante y asequible que la copiadiza e imitada, surge en Cuba, por la hostilidad incurable y creciente de sus elementos, y la opresión del elemento propio y apto por el elemento extraño e inepto, la revolución." [41]

"A su pueblo se ha de ajustar todo partido público, y no es la política más, o no ha de ser, que el arte de guiar, con sacrificio propio, los factores diversos u opuestos de un país de modo que, sin indebido favor a la impaciencia de los unos ni negación culpable de la necesidad del orden en las sociedades -sólo seguro con la abundancia del derecho- vivan sin choque, y en libertad de aspirar o de resistir, en la paz continua del derecho reconocido, los elementos varios que en la patria tienen título igual a la representación y la felicidad." [42]

"... En la vida nueva y creciente de América, y en el roce amigo con los cubanos aleccionados y creadores, se aprende política distinta, y más americana, que la que se aprende, de capa a capote, en los cafés de Madrid." [43]

Relación de Notas.

[1] Artículo en "Revista Universal." México, octubre 12 de 1875. Tomo 6. Página 345.
[2] Lectura en la reunión de emigrados cubanos en Steck Hall.. Nueva York, 24 de enero de 1880. Tomo 4. Página 193.
[3] Ídem. Página 194.
[4] Ídem. Página 205.
[5] Carta al Director de "La Opinión Nacional". Nueva York, 3 de septiembre de 1881. Tomo 14. Página 60.
[6] Ídem. 15 de octubre de 1881. Tomo 14. Páginas 146 a 147.
[7] Ídem. 12 de noviembre de 1881. Tomo 14. Página 197.
[8] Ídem. Noviembre 26 de 1881. Tomo 14. Página 258.
[9] Ídem. 21 de enero de 1882. Tomo 14. Página 341.
[10] Ídem. 1 de abril de 1882. Tomo 14. Páginas 459 a 460.
[11] Ídem. 15 de abril de 1882. Tomo 14. Página 474.
[12] Ídem. 23 de mayo de 1882. Tomo 14. Página 496.
[13] "Carta al Director de "La Nación"."Marzo 15 de 1885. Tomo 10. Página 197.
[14] "Carta a Ricardo Rodríguez Otero." New York, 16 de mayo de 1886. Tomo 1. Página 193.
[15]"Carta al Director de "El Partido Liberal"." Nueva York, Septiembre 28 de 1887. Tomo 13. Página 320.
[16] Ídem. Página 325.
[17] "Carta a Juan Ruz." Nueva York, 20 de octubre de 1887. Tomo 1. Página 201.
[18] "Carta al Director de El Partido Liberal." Nueva York, diciembre de 1887. En "Otras Crónicas de Nueva York." Centro de Estudios Martianos. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1983. Página 113.
[19] "Carta al Director de "La Nación"(Roscoe Conkling)." Nueva York, Abril 25 de 1888. Tomo 13 Página 175.
[20] "Carta al Director de "La Nación"." Nueva York, Junio 1 de 1888. Tomo 11. Página 468.
[21] "Carta al Director de La Nación." Nueva York, Septiembre 24 de 1888. Tomo 12. Página 57.
[22] "Discurso en conmemoración del 10 de Octubre de 1868 en Masonic Temple." Nueva York, 10 de octubre de 1888. Tomo 4. Página 229.
[23] "Nota de introducción a la carta "Vindicación de Cuba"." Nueva York, 3 de abril de 1889. Tomo 1. Página 232.
[24] "Vindicación de Cuba." Carta al Director de The Evening Post. Nueva York, 21 de marzo de 1889. Tomo 1. Página 240. [La nota de introducción y la carta "Vindicación de Cuba" los escribió Martí en respuesta a los artículos "¿Queremos a Cuba?", publicado en The Manufacturer, de Filadelfia, y "Una opinión proteccionista sobre la anexión de Cuba", publicado en The Evening Post, de New York. Consideró Martí tan importante dar a conocer dichos artículos que los publicó con su respuesta en un folleto editado en "El Avisador Americano", Publishing Co, 46 Vesey Street, 1889 con el título "Cuba y los Estados Unidos."]
[25] Discurso en conmemoración del 10 de octubre de 1868, en Hardman Hall, Nueva York, 10 de octubre de 1889. Tomo 4. Página 236.
[26] Ídem. Página 248.
[27]Ídem. Página 249.
[28] Artículo "La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América." En "La Revista Ilustrada." Nueva York, mayo de 1891. Tomo 6. Páginas 158 a 163.
[29] Ídem. Página 167.
[30] Artículo. "Un libro del Norte sobre las instituciones españolas de los estados que fueron de México." Publicado en "El Partido Liberal", México, 25 de noviembre de 1891. Tomo 7. Página 58.
[31] Discurso "Con todos y para el bien de todos." Liceo cubano de Tampa, 26 de noviembre de 1891. Tomo 4. Páginas 270 a 279.
[32] Discurso "La Oración." Hardman Hall, Nueva York, 17 de febrero de 1892. Tomo 4. Página 303.
[33] Carta a Gonzalo de Quesada. Nueva York, 1892. Tomo 5. Página 196.
[34] Artículo "La Agitación Autonomista." De Patria, Nueva York, 19 de marzo de 1892. Tomo 1. Página 332.
[35] Artículo "La Política.". De Patria, Nueva York, 19 de marzo de 1892. Tomo 1. Páginas 335 a 337.
[36] Artículo "Política Insuficiente." De Patria, Nueva York, 14 de enero de 1893. Tomo 2. Página 194.
[37] Artículo. "Ciegos y desleales. De Patria, Nueva York, 28 de enero de 1893. Tomo 2. Página 215.
[38] Ídem. Página 216.
[39] Artículo "A la raíz." De Patria, Nueva York, 26 de agosto de 1893. Tomo 2. Página 377.
[40] Artículo "¡Para Cuba!" De "Patria. Nueva York, 4 de noviembre de 1893. Tomo 2. Página 411.
[41] Artículo "Crece." De Patria, Nueva York, 5 de abril de 1894. Tomo 3. Página 117.
[42] Artículo "El tercer año del Partido Revolucionario Cubano." De "Patria." Nueva York, 17 de abril de 1894. Tomo 3. Página 139.
[43] Artículo "Al Diario de la Marina." De Patria, Nueva York, 10 de noviembre de 1894. Tomo 3. Página 359. Subir
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