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Capítulo 4  Ideas principales sobre la República como tipo de Estado. Sus particularidades en Cuba.

He agrupado en este capítulo, mediante un criterio estrictamente personal, todas aquellas citas que de una manera directa expresan el ideario martiano sobre los principales rasgos que debían caracterizar a una república democrática, trabajadora, equitativa y justa tal y como soñaba debía ser la que se instaurase en Cuba después de lograda la independencia política de España.

Tal y como ocurre en toda su producción política -ya lo hemos señalado- sus opiniones no aparecen en un documento único sino que las va vertiendo en la misma medida en que analiza un hecho o un documento en concreto. De ahí la dificultad y también el peligro de mutilar su pensamiento en aras de entresacar aquella idea en particular.

En el primer epígrafe -con todos y para el bien de todos- he tratado de resumir aquellas ideas que a mi juicio expresan suficientemente esta idea central en el pensamiento martiano que, paradójicamente, es una de las más conocidas y a la vez más incomprendidas de su ideario.

En este sentido quiero destacar la siguiente idea que aparece en la Constitución de la República de Cuba aprobada en 1976: "Artículo 1º. Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana." [1]

Puedo afirmar, parafraseando a Martí, que en ningún momento de su vida dijo, o dejó entrever siquiera, una sola frase que de alguna manera llamase a la exclusión de un solo cubano ni aún de aquellos que lucharon al lado de España en contra de la independencia de Cuba. La idea martiana de "con todos" incluye a todos los cubanos sin excepción y abarca su participación con derecho propio en todas las esferas de la vida social. El sentido que se le da a este pensamiento en la Constitución cubana es antagónico por esencia al expresado por Martí. En la Cuba de hoy existe una dictadura del proletariado a través de la cual un grupo de personas ostentan todos los derechos en detrimento de otros que carecen de los mismos.

En Cuba ha existido, y existe aún en determinadas esferas, discriminación por motivos políticos, religiosos y por la orientación sexual (fundamentalmente hacia los homosexuales) entre otros. Se juzga y encarcela por expresar públicamente ideas diferentes a las propugnadas por el gobierno; se prohíbe la formación de sindicatos independientes al sindicato oficial del gobierno; los obreros no tienen derecho a la huelga; están prohibidas todas las manifestaciones públicas en contra del gobierno; está prohibida la publicación o circulación de obras literarias o artísticas que no respondan a los intereses del gobierno o que sus autores no cumplan este requisito; todos los medios de comunicación de masas (emisoras de radio y de televisión, periódicos, revistas, cines, etc.) son propiedad del Estado y se prohíbe la creación de medios independientes; para acceder a la educación superior o a puestos administrativos de determinada responsabilidad se exige la fidelidad a la línea trazada por el gobierno; no existe la libre contratación de los trabajadores como tampoco existe la posibilidad de viajar libremente.

Hablar en estas condiciones de que en Cuba el Estado está organizado "con todos y para el bien de todos" en franca alusión al pensamiento martiano no es más que un modo burdo de tergiversar su pensamiento y de confundir a quienes quieren ver a su patria regida de acuerdo al ideal martiano por parte de quienes se han adueñado de la "interpretación" oficial de sus ideas. Por último, e independientemente de cuantas consideraciones se puedan hacer al respecto, creo que sólo podremos hablar de república verdaderamente democrática cuando se asuma el siguiente principio martiano: "La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no -feudo ni capellanía de nadie..." [2]


Relación de notas.

[1] El subrayado es mío. Ángel Martínez.
[2] Artículo "A nuestra prensa." De Patria. Nueva York, 14 de marzo de 1892. Tomo 1. Páginas 322 a 323. Subir
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