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4.2. Acerca del gobierno de la nación.

1873
"La gloria y el triunfo no son más que un estímulo al cumplimiento del deber. En la vida práctica de las ideas, el poder no es más que el respeto a todas las manifestaciones de la justicia, la voluntad firme ante todos los consejos de la crueldad o del orgullo.- Y cuando el acatamiento a la justicia desaparece, y el cumplimiento del deber se desconoce, infamia envuelve el triunfo y la gloria, vida insensata y odiosa vive el poder." [1]
1875
"El gobierno es un encargo popular: dalo el pueblo; a su satisfacción debe ejercerse; debe consultarse su voluntad, según sus aspiraciones, oír su voz necesitada, no volver nunca el poder recibido contra las confiadas manos que nos lo dieron, y que son únicas dueñas suyas." [2]

"... Sufren hambre en distintas comarcas, porque la Naturaleza ha afligido en distintos lugares de la República a la tierra con imprevistas escaseces. Nada había guardado la infeliz hormiga en el granero: ¡cuán sola, cuán abandonada, cuán amarga está siendo en el invierno rudo la existencia de la hormiga mísera!

Dos males hay que piden remedio urgente y práctico: es el uno la necesidad inmediata y accidental; el otro, el mal en la esencia, la constitución de la raza, el sacudimiento vigoroso de esa existencia aletargada.

Tienen hambre: redímaseles el hambre. No sea vana la enseñanza del demócrata romano; ábranse al pueblo los graneros, cuando el pueblo no tiene granos en su hogar. Piense cada Estado en la manera de remediar el grave daño en sus comarcas; cree trabajo para los que sin él perecerían; den los que tienen sobrado a los que tienen la mesa vacía y el lecho sobre la tierra: permita el Gobierno, transitoriamente como las conveniencias futuras reclaman, libre la introducción y el tráfico de todos los artículos que tiendan a aliviar el mal; puedan los comerciantes de Acapulco introducir sin derechos la harina con que en un tanto remediarán la apremiante escasez de los habitantes de aquella región. El hogar está sin granos: ábranse al pueblo los graneros públicos." [3]
1878
"Dato muy importante, no por cierto nuevo, ofrecen estos informes, en cuanto a la moralidad de los habitantes de la República. Sanos y sobrios, por lo común, vese, sin embargo, que allí donde los hombres viven sin gran esfuerzo y sin estímulos, la embriaguez y la pereza merman las fuerzas del hombre;- y allí donde se trabaja, donde se lee, donde se abren caminos; donde -como en San Marcos- se desean máquinas, donde se aspira a mayor bien, allí la embriaguez, si existe, disminuye y la moralidad pública aumenta.

Crear, pues, necesidades, es un seguro medio de favorecer la moralidad, ocupando a los hombres, antes que en deshonestos o delincuentes vicios, en la manera de satisfacer aquéllas.

Leídos estos documentos en conjunto, dejan en quien lee vivos pensamientos de esperanza, por las fuerzas que revelan; de gratitud a los que patrióticamente las conducen. Véase por ellos, y de cuanto se deduce, que el Supremo Gobierno pone la activa mano en el establecimiento de graves reformas sociales, con urgencia reclamadas por el estado naciente del país. Este pueblo por natural vocación, ha de ser un gran pueblo agrícola. No lo será si no es un pueblo instruido. No lo será, si -en vez de mantener en lucha los elementos que lo forman,- no se asimilan estrechamente, y obran, ladino e indígena, movidos por pensamientos comunes y semejantes intereses.

De aquí esos decretos que reparten tierras: esas leyes que aderezan para el cultivo las extensiones que antes fueron inmóvil e improductivo privilegio de ejidos y comunidades. De aquí el apresuramiento en la creación de escuelas; la contribución de caminos; la redención de censos, que, si a veces lastiman intereses tercos y parciales, favorecen y preparan mayor suma de naturales intereses. Nadie debiera resistir estas medidas, si pensara que lo que se sacrifica en bien de todos refluye luego en bien de cada uno.

En cuanto a los autores de los informes, es de observar cómo los empleados del Gobierno conocen su espíritu, y en la medida de sus fuerzas, procuran realizarlo. Enseñar a leer y enseñar a cultivar son en el Gobierno mente fija: y tal es la mente de los Jefes políticos. Siembran, reparten, propagan las excelencias del café, hacen maestros -en espera de maestros mejores- a los secretarios de los pueblos, atraen y convencen a los indios. Bien hacen en secundar con tanto celo estas salvadoras miras. Un progreso no es verdad sino cuando invadiendo las masas, penetra en ellas y parte de ellas; cuando no es sólo el Gobierno quien lo impone, sino las necesidades de él, de que la convicción unánime resulta. Toda la buena voluntad de un gobernante sería inútil sino lo secundara con vigor e inteligencia la voluntad de los empleados. Las épocas de reforma no permiten reposo. Los apóstoles de las nuevas ideas se hacen esclavos de ellas." [4]
1881
"... Muéstrase la impaciencia en las proposiciones de los diputados en la Cámara, y en el gabinete una tranquila energía en rechazarlas, como de quien no responde a pasajeros impulsos, sino a planes meditados. Lo que es bueno, porque los gobiernos de los países parlamentarios suelen ser como jinete sin estribo a quienes la primera sacudida del corcel, o el primer viento de tormenta, ofusca y desmonta; y conviene grandemente tenerse con los pies afirmados en los estribos. Veces hay en que la ola arrebata pero acusa prudencia y augura vida llevar acumulados los medios de resistencia a la ira y caprichos de las olas." [5]

"... Oír quejas justas es mejor modo de acallarlas que volver las espaldas con desdén a los querellosos. Que el rey viva para su nación y la gran masa humilde, quiere el precepto liberal, y el precepto conservador quiere que la nación viva para el rey, y para el mantenimiento de su séquito. De esta permanente lucha que no ha de rematarse sino con el remate de uno de los dos enemigos, porque a ambos va la vida en la contienda, hay ahora en el Senado de España un grave incidente. La libertad, que tiene fe en sí, aguarda. Las instituciones viejas, que van perdiendo la fe, se exaltan y provocan. No conciben ellas el turno pacífico de los partidos en el poder, ni el acatamiento a las necesidades urgentes de los tiempos modernos, ni la justicia de la prueba leal de todos los modos de gobernación, ni la conveniencia de mantener un gobierno medio en países en que batallan opiniones extremas, ni el buen hábito de captarse, mediante concesiones parciales y benévolas, la voluntad de los adversarios. Se creen con derecho nato al poder omnímodo. Intentan sofocar la voz de la naturaleza humana." [6]

"...Ha de darse forma permanente a instituciones que han de ser permanentes. Los fundadores de un pueblo, que van fundando con él una época, serían nimios si se satisfaciesen con el triunfo efímero en una batalla aislada, que puede ir seguida de una derrota que comprometiera el nuevo sosiego público, y con él la riqueza y la energía de la nación. Es de pueriles contentarse con haber ganado una batalla a sus enemigos. El que ama a su patria, ha de tender a fortificarla de manera que no puedan estremecerla ni ponerla a riesgo los caprichos de sus hijos. Puesto que es indispensable, en un país lleno de adversarios ambiciosos y avisados, que para que no se aprovechen de las querellas de los hombres republicanos que lo rigen no haya ocasión de querella entre la Cámara, que hace las leyes, y el Senado que las sanciona; es indispensable constituir el Senado de manera que, por estar elegido por los mismos votantes, y en la misma forma que la Cámara, vaya siempre en saludable acuerdo con ésta. Y puesto que la Cámara tiene el deber de ahorrar a su pueblo gastos que estima innecesarios e injustos por más que los sancionen alguna vez hábitos seculares y necesidades aparentes, es también indispensable que no pueda el Senado, por acariciar a instituciones cuya gratitud le halaga, y cuyo influjo teme, restaurar aquellas sumas que la Cámara declare inoficiosas y caducas." [7]
1882
"En una nación parlamentaria, es necesario que el parlamento sea la copia legítima del pueblo que lo eligió. Y si no lo es, ha de tenderse a que lo sea. Una nación no puede ser como una mente juvenil, llena de ensueños, de errores, de relámpagos, que ya lleva a morir sonriente y magnánimo en el torreón que luce la bandera amenazada de la patria, ya a perseguir, cual niño que echa a correr tras una mariposa, a una visión gallarda que encarna momentáneamente sus ansias de belleza. Una nación ha de ser como matrona grave que cuida de sus hijos, no como doncella irreflexiva, de alma blanda a los arrullos de todos los galanes. Una nación ha de querer que los elementos que la forman sean estables, sanos y grandiosos, y vengan de fuentes limpias y constantes, que corran a la luz, para que se pueda ver cuando se enturbian, y acudir en sazón a purificarlas." [8]

" Ese ha sido el combate. Para que la Francia, que ha expresado repetidamente su voluntad de vivir en república, sea gobernada de cierto, y no de nombre, por los republicanos; para que sea legislada por un cuerpo de legisladores enérgicos y libres; para poder iniciar una política robusta, desembarazada, sincera y saludable; para establecer aquel gobierno de hombres sensatos, que han de tener a la vez la dureza de los ricos para resistir, y la paciencia de los tejedores para elaborar; y para crear aquella manera de gobernación que ha de durar siglos, y deba sustituir, como que se aplica a trabajadores, comerciantes y letrados, a aquella otra monárquica que ha muerto, porque ya los castillos de los barones feudales se han trocado en factorías, y se hacen más arados que hachas de armas; para dictar, en suma, las leyes nuevas de los tiempos nuevos, es fuerza buscar modo de que los hombres encargados de esta tarea ruda y grandiosa, no traigan a ella miras egoístas y compromisos ruines que cercenen la majestad y la pujanza de las grandiosas leyes nuevas." [9]

"... Es tal y tan inescrutable maravilla una existencia humana que bien merece que se intente su salvación, a trueque de parecer intruso o soberbio a los censores. No hay cosa que enoje a los hombres vulgares como las acciones extraordinarias que les ponen ante los ojos de relieve su propia incapacidad para ellas.- Por eso tiene la verdadera capacidad tantos enemigos. Víctor Hugo acaba de publicar una vehementísima plegaria, en que ruega al zar de Rusia poderoso, que eche abajo el cadalso que espera a los fanáticos políticos a quienes su tribunal ha sentenciado a muerte. Si el zar intenta, a lo que dice, darse a la cura activa de las miserias de su pueblo, ¿por qué poner la mano de la ira sobre los que obraron erradamente, llevados del anhelo de curar esas miserias populares? Más culpables son los delitos por la intención que los engendra, que por el modo con que se cometen. Los crímenes no aprovechan a la libertad, ni cuadran a estatuas blancas, manos rojas. Pero ¿no son coautores de esos crímenes nihilistas la resistencia a conceder lo justo, y la impaciencia infructuosa que lleva, en vez de acelerarlo, a hacer vergonzoso y tardío el triunfo de la justicia? Perdonar es desarmar. Los patíbulos truecan en mártires a los fanáticos políticos. Su propia sangre, derramada por el verdugo, va a borrar la sangre ajena con que mancharon sus manos. La clemencia inesperada hará más bien al zar que la mortandad siniestra. ¡Ha de tenerse en cuenta que los montones de cadáveres son luego el pedestal de la venganza!" [10]
1883
"... Nadie debe vivir entre los hombres que no los honre, y añada a ellos. Mientras que todo no esté hecho, nadie tiene el derecho de sentarse a descansar. Es peligroso para un pueblo que nace el espectáculo y el contacto de una agrupación de hombres inactivos que no crea ni aspira. Las virtudes entran por los ojos, como entran por los oídos. Lo que se ve, se tiene en la mente. La mente se habitúa a lo que ve; y no debe tenerse delante de los ojos lo que no se quiera que quede en la mente. Debiera obligarse a todo hombre, como a enviar a sus hijos a la escuela, -sobre todo a una escuela más práctica y humana que las usuales-, a vivir en una casa limpia:- para exigir lo cual, debieran las ciudades proveerse de casas aseadas que ofrecer a los pobres al mismo precio -¡que bien se pudiera!- que hoy tienen que pagar por casas malsanas y fétidas." [11]

"La felicidad de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes.

Una nación libre es el resultado de sus pobladores libres.

De hombres que no pueden vivir por sí, sino apegados a un caudillo que los favorece, usa y mal usa, no se hacen pueblos respetables y duraderos.

Quien quiera nación viva, ayude a establecer las cosas de su patria de manera que cada hombre pueda labrarse en un trabajo activo y aplicable una situación personal independiente.

Que cada hombre aprenda a hacer algo de lo que necesiten los demás." [12]
1884
"Aunque se tiene por Gobierno, con error que no por ser compartido por gente ilustre deja de ser craso, el manejo de las corrientes de opinión de un país, con tendencia a determinadas soluciones políticas, la verdad es que Gobierno no es eso, sino la dirección de las fuerzas nacionales de manera que la persona humana pueda cumplir dignamente sus fines, y se aprovechen con las mayores ventajas posibles todos los elementos de prosperidad del país. En los pueblos que han de vivir de la agricultura, los Gobiernos tienen el deber de enseñar preferentemente el cultivo de los campos." [13]

"La independencia de los pueblos y su buen gobierno vienen sólo cuando sus habitantes deben su subsistencia a un trabajo que no está a la merced de un regalador de puestos públicos, que los quita como los da y tiene siempre en susto, cuando no contra él armados en guerra, a los que viven de él. Esa es gente libre en el nombre; pero, en lo interior, ya antes de morir, enteramente muerta.

La gente de peso y previsión de esos países nuestros ha de trabajar sin descanso por el establecimiento inmediato de estaciones prácticas de agricultura y de un cuerpo de maestros viajeros que vayan por los campos enseñando a los labriegos y aldeanos las cosas de alma, gobierno y tierra que necesitan saber." [14]
1886
"El gobierno de los hombres es la misión más alta del ser humano, y sólo debe fiarse a quien ame a los hombres y entienda su naturaleza.

No; en eso ha estado la nación unánime. Se ha concedido el derecho a errar de las agrupaciones de obreros, que comienzan, desde su ignorancia y dolor, a organizarse: se empieza a conceder que el sistema de distribución equitativa de los productos de la industria debe reemplazar al sistema de salarios: se reconoce casi generalmente la necesidad de reconstituir la nación sobre bases que no impidan, como las de ahora, el desarrollo armonioso y mejorante de todos sus elementos: se confiesa que no es por cierto irrevocable un sistema social que, a pesar del pleno ejercicio de la libertad humana, lleva al odio, al desequilibrio creciente, y a la guerra entre los habitantes de un país libre, generoso y rico: se presiente sin miedo, y casi se saluda con cariño, la llegada de la era del trabajador; pero oposición, gobierno, prensa, clero ¡qué! el trabajo mismo, se levantan contra las turbas de fanáticos que, en vez de emplear su fuerza en rehacer las leyes, fortalecen y justifican las leyes actuales con el espanto que inspiran sus crímenes." [15]
1887
"Dijo Cleveland, cuando solicitaba la Presidencia, que los magistrados no debían ser reelectos; pero ¿qué tiene el poder, que envenena las mejores voluntades? Todo hace creer que pone el mayor empeño en ser nuevamente electo candidato..." [16]
1888
"No están por fuerza excluidas de las regiones del gobierno las virtudes, por más que los espíritus briosos que persiguen en la tierra el bien ideal se complazcan y brillen con más luz donde las transacciones y silencios, que en el gobierno son esenciales, no entraben o amengüen la defensa de las ideas que salvan o de las criaturas que sufren." [17

"Y es cosa de pensarse, por lo mismo que está sucediendo en los Estados Unidos, qué especie de inmigración debe llevarse a nuestras tierras, y con qué privilegios, y hasta dónde deben gozar de los derechos públicos, y si va sobre seguro el pueblo que dé intervención en sus cosas a los extranjeros antes de que críen familia en él y lo amen, cuando para traer la inmigración no es necesario ir a tanto, ni poner en peligro, como se han puesto aquí las instituciones nacionales, sino que basta con asegurar el bienestar, y el decoro de hombre libre por supuesto, a quien ni es hombre libre en su tierra, ni tiene allí esperanza de bienestar alguno." [18]
1889
"... ¿Qué importa que, por llevar el libro delante de los ojos, no viéramos, al nacer como pueblos libres, que el gobierno de una tierra híbrida y original, amasada con españoles retaceros y aborígenes torvos y aterrados, más sus salpicaduras de africanos y menceyes, debía comprender, para ser natural y fecundo, los elementos todos que, en maravilloso tropel y por la política superior escrita en la Naturaleza, se levantaron a fundarla?" [19]
1890
"... No nos ciega el entendimiento el hábito de haber vivido en nuestra tierra como señores; ni imaginamos, crueles y desagradecidos, que el único modo de resolver nuestro problema social es enconarlo: ¿de qué sirve tener a Darwin sobre la mesa, si tenemos todavía al mayoral en nuestras costumbres? No creemos que sea Cuba una isla moral, que en este siglo nivelador y justiciero pueda salvarse de la marejada de libertad que de todas partes empuja y rodea, ni que un pueblo industrial, como Cuba es, viva dichoso con una política de señorío, política de volanta y calesero, que no habla con los que van por el mundo a pie, sin ver que son más que los que van sobre ruedas, y tienen la fuerza de la ignorancia y del padecimiento, y si les ayuda la justicia pueden volcarnos la volanta. No creemos que el arte de gobernar un pueblo mixto, en que están unidos por la sangre, y aun por el apego a la tierra, el cubano oprimido y el español opresor, esté en poner al uno sobre el otro, aun cuando llegase la hora del recuento de los pecados, sino en pelear primero con ellos hasta morir, para convidarlos luego a quedar se, libres como nosotros mismos, en nuestra casa libre." [20]
1891
"... Es necesario conocernos para gobernarnos. Es necesario estudiar la potencia de nuestra virtud, para no fiar de ella, ni desconfiar, más de lo justo;- y las causas de nuestros defectos, para irlos aminorando gradualmente con la aminoración de las causas. Un defecto a veces ¿qué es más que la forma y tesón de una virtud?" [21]
1894
"... El gobierno es la equidad perfecta y la serenidad; y a quien merme facultad alguna de las que puso en el hombre la naturaleza, ¡guerra como la de Proaño, guerra de día y de noche, guerra hasta que quede limpio el camino! Cuando se va a un oficio útil, como el de poner a los hombres amistosos en el goce de la tierra trabajada, -y de su idea libre, que ahorra sangre al mundo,- si sale un leño al camino, y no deja pasar, se echa el leño a un lado, o se le abre en dos, y se pasa: y así se entra, por sobre el hombre roto en dos, si el hombre es quien nos sale al camino. El hombre no tiene derecho a oponerse al bien del hombre." [22]

"... Un pueblo está hecho de hombres que resisten, y hombres que empujan: del acomodo, que acapara, y de la justicia, que se rebela: de la soberbia, que sujeta y deprime, y del decoro, que no priva al soberbio de su puesto, ni cede el suyo: de los derechos y opiniones de sus hijos todos está hecho un pueblo, y no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos: y el gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades, bien sean rebeldías o preocupaciones, por la vía más breve posible, a la condición única de paz, que es aquella en que no haya un solo derecho mermado." [23]
1885 - 1895
"185

Ha de tenderse a una forma de gobierno en que estén representadas todas las diversidades de opinión del país en la misma relación en que están sus votos. Un consejo de gobierno, que elija, cada año, su presidente de su seno.

El Congreso: electo cada cuatro años.-

Que el pueblo elija los gobernadores: el Consejo de Gobierno corresponderá al no. de votos.-

186

De siete, por ejemplo, los siete q. relativamente obtengan más votos.

Que cada opinión esté representada en el gobierno.

Que la minoría estará siempre en minoría: ¡como debe estar, puesto que es la minoría!

P. no se vea obligada a ser la oposición, como es ahora, ni influir en el gobierno como enemiga obligada, y por residencia, sino de cerca, con su opinión diaria, y por derecho reconocido.

Garantía para todos. Poder para todos.-

Sobre los puestos puramente políticos.-

Inamovibles los empleos.-" [24]

Relación de notas.

[1] Folleto "La República Española ante la Revolución Cubana." Publicado en la imprenta de Segundo Martínez. Madrid, 1873. Tomo 1. Página 89.
[2] Artículo en "Revista Universal." México, 8 de julio de 1875. Tomo 6. Página 264.
[3] Ídem. 29 de julio de 1875. Tomo 6. Páginas 283 a 284.
[4] Folleto "Reflexiones destinadas a preceder a los informes traídos por los jefes políticos a las conferencias de mayo de 1878." Guatemala, 1878. Tomo 7. Páginas 168 a 169.
[5] Carta al Director de "La Opinión Nacional." Nueva York, 26 de noviembre de 1881. Tomo 14. Página 231.
[6] Ídem. 10 de diciembre de 1881. Tomo 14. Páginas 263 a 264.
[7] Ídem. 21 de enero de 1882. Tomo 14. Página 357.
[8] Ídem. 4 de febrero de 1882. Tomo 14. Página 364.
[9] Ídem. Página 365.
[10] Carta al Director de "La Opinión Nacional." Nueva York., marzo 18 de 1882. Tomo 14. Página 426.
[11] Artículo "Inmigración italiana." La América. Nueva York, octubre de 1883. Tomo 8. Páginas 379 a 380.
[12] Artículo "Escuela de Artes y oficios." La América. Nueva York, noviembre de 1883. Tomo 8. Páginas 284 a 285.
[13] Artículo "La próxima exposición de New Orleans." La América. Nueva York, mayo de 1884. Tomo 8. Página 369.
[14] Artículo "La escuela de Artes y Oficios de Honduras." La América. Nueva York, junio de 1884. Tomo 8. Página 16.
[15] Carta al Director de "La Nación". Nueva York, Mayo 16 de 1886. Tomo 10. Página 449.
[16] Ídem. Enero 3 de 1887. Tomo 11. Página 134.
[17] "Roscoe Conkling." Carta al Director de "La Nación." Nueva York, Abril 25 de 1888. Tomo 13. Página 176.
[18] Artículo "La inmigración en los Estados Unidos y en Hispanoamérica. Aviso a México." En El Partido Liberal, México, 26 de septiembre de 1888. En "Otras Crónicas de Nueva York." Centro de Estudios Martianos. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1983. Páginas 132 a 133.
[19] Discurso pronunciado en la velada artístico-literaria de la Sociedad Literaria Hispanoamericana, el 19 de diciembre de 1889. Tomo 6. Página 138.
[20] Discurso en conmemoración del 10 de Octubre de 1868 en Hardman Hall. Nueva York, 10 de octubre de 1890. Tomo 4. Páginas 253 a 254.
[21] Artículo "Un libro del Norte sobre las instituciones españolas en los Estados que fueron de México." Publicado en El Partido Liberal. México, 25 de noviembre de 1891.Tomo 7. Página 59.
[22] Artículo "Federico Proaño. Periodista." De Patria, Nueva York, 8 de septiembre de 1894. Tomo 8. Página 257.
[23] Artículo "Los pobres de la tierra". De "Patria", Nueva York, 24 de octubre de 1894. Tomo 3. Página 304.
[24] Fragmentos de apuntes. Nueva York (entre 1885 y 1895). Tomo 22. Páginas 108 a 109. Subir
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