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4.5 Acerca de los partidos políticos.

1875
"... llevan los errores de partido a sendas de inconsecuencia y a extravío, pero no llevan nunca a mancillar una reputación honrada, desde mal punto vista por la intransigencia de una pasión particular." [1]
1881
"Mas, ¡ay! bueno es que se dé de mano a todo rencor, a toda impaciencia, a toda prisa insensata, a toda generosidad irreflexiva, a todo imprudente ímpetu, a toda justicia no llegada, y es bueno que se fundan todos los elementos fundibles; pero con aquellos elementos que de verse más cerca, más se enconan, y de tratarse más, más se repelen y abominan, ¿qué ha de hacer el político desesperado de acordarlos? Si la lucha es miserable, si la repulsión es instintiva e invencible; si el alejamiento y rencor han de ser permanentes; si toda tentativa ha sido inútil; si la ley de conservación parcial que anima a cada elemento, se opone al ansia de fusión amistosa que anhelan los políticos prudentes, ¿qué ha de hacerse al cabo, sino ponerlos a luchar, para que el más justo venza al más terco, y sea la casa de un dueño y no de dos condueños enemigos, de los cuales el uno quiere reparar y ornamentar el edificio, y ensancharlo, y hacerlo casa de pobres; y el otro quiere cerrar rejas, y tenerlo mohoso y agrietado, y dejar a la puerta la vida nueva, que llama a grandes voces?" [2]
1882
"... Los hombres son pródigos de dineros y fuerzas en la juventud, y económicos de ambas después de ella, y los partidos políticos son como los hombres. No estima la riqueza sino aquel que la ha perdido y ha tenido que reelaborarla. Sólo en la larga derrota aprenden los partidos políticos el valor de la victoria." [3]

"... si no está en pie, elocuente y erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario que inspire, por la cohesión y modestia de sus hombres, y la sensatez de sus propósitos, una confianza suficiente para acallar el anhelo del país -¿a quién ha de volverse, sino a los hombres del partido anexionista que surgirán entonces?" [4]
1884
"Todo partido tiene dentro de sí sus senadores y sus diputados, sus caballeros calvos y canosos que reprimen, y su gente moza e inquieta que empuja hacia adelante." [5]
1885
"No son en los Estados Unidos partidos de clases diversas los que se disputan el gobierno. Fabricantes y obreros hay con los demócratas; fabricantes y obreros hay con los republicanos. Por sus notables principios y abnegados servidores de la cosa pública sobresalen los demócratas, pero muchos de ellos, como Cox, son hombres acaudalados; como Hewitt, grandes manufactureros.

Y manufactureros y operarios, tanto de un bando como de otro, son, según sus alcances intelectuales y la independencia de sus industrias, librecambistas o proteccionistas. De modo que ésta no pudo ser línea divisoria entre las organizaciones rivales. Poderosa ala librecambista tiene el partido demócrata: más poderosa acaso la tiene el republicano: y cuando una u otra de estas dos opiniones contendientes en el seno de cada partido ha querido extremarse y declararse como dogma de él, la opinión rival se le ha opuesto con tanta energía que la tentativa ha sido abandonada, porque de seguro abría en dos el partido, que para sus demás fines necesitaba conservar la unión. En economía, pues, uno y otro partido andaban igualmente vacilantes. En religión, fuera de estar siendo socavados ambos, como por el diente de una nutria, por la Iglesia Católica, tan dividido en protestantes y católicos está el uno como el otro. En política, sí que los divide, aun sin saberlo ellos, el diferente concepto de la nación y su gobierno... " [6]
1886
"El Presidente quiere que el partido sirva a la nación, y los demócratas se resisten a seguirlo, porque quieren que la nación sirva al partido.

(...)

La lucha es interesante para cuantos estudian el movimiento de los partidos políticos en las repúblicas. Se averigua ahora aquí si el Presidente de la nación es persona viva, con obligación de cumplir las ofertas en cuya virtud vino al poder, -o si el Presidente, por el hecho de serlo, tiene para con su partido hasta la obligación de ser traidor a su honra personal y a su país, y de pagar los votos de sus correligionarios con la violación de las promesas hechas a la República por ély por ellos, desde el mismo puesto a que fue precisa y explícitamente encumbrado para que las cumpliese.

Trátase de saber si un partido debe seguir al jefe que escogió de su propia voluntad, en el desarrollo del carácter y programa en cuya virtud fue electo para el gobierno con el consentimiento previo y expreso de partido, -o si debe apartarse del Presidente cuando éste se resista a obedecer a sus sectarios en la adopción de medidas precisamente opuestas a aquellas para cuya realización fue electo." [7]

"Y ese localismo, esa falta de áurea patria, esa angustiosa y amarga servidumbre de los representantes para con las comarcas que los eligen, esa traición perpetua a los intereses generales de la nación en obsequio a las demandas de cada distrito, es aquí el vicio de los electos de todos los partidos, que acaba siempre en igual prodigalidad de los dineros públicos, y en la misma pequeñez de las sumas verdaderamente consagradas al país, por estar los representantes sobrecogidos del miedo de que no alcance el caudal del erario para la concesión que cada uno prometió obtener a su comarca en pago de sus votos." [8]

"Los partidos no se conservan en el gobierno si no tienen las manos limpias de interés, y la raíz en la verdad." [9]
1887
"... De noche, sobre todo, es animadísima la escena, no en las calles aristocráticas, menos alegres que los cementerios, donde en torvas hileras van expulsando, en vez de atraer caminante, las casas iguales y pardas; no en los barrios revueltos de los pobres, en cuya sombra brillan las tabernas como los ojos viscosos de un monstruo moribundo; sino por las calles de tránsito privilegiado y en torno de las plazas donde celebran los partidos contendientes sus reuniones, y donde con tal claridad y fuerza se exponen las opiniones propias y se atacan las ajenas, donde con tan constante ejercicio se fortalece el carácter personal indispensable en las repúblicas, que renace viendo esa muestra de salud política, la fe en el hombre que rudamente lastiman los barrios tabernarios, los jurados venales y los políticos de alquiler que salen a flor de agua en estos días." [10]
1892
"Y lo primero que se ha de decir, es que los cubanos independientes, y los puertorriqueños que se les hermanan, abominarían de la palabra de partido si significase mero bando o secta, o reducto donde unos criollos se defendiesen de otros; y a la palabra partido se amparan, para decir que se unen en esfuerzo ordenado, con disciplina franca y fin común, los cubanos que han entendido ya que, para vencer a un adversario deshecho, lo único que necesitan es unirse." [11]

"Los partidos suelen nacer, en momentos propicios, ya de una mesa de medias voluntades, aprovechada por un astuto aventurero, ya de un cónclave de intereses más arrastrados y regañones que espontáneos y unánimes, ya de un pecho encendido que inflama en pasión volátil a un gentío apagadizo, ya de la terca ambición de un hombre hecho a la lisonja y complicidad por donde se asegura el mando. Puede ser un partido mera hoja de papel, que la fe escribe, y con sus manos invisibles borra el desamor. Puede ser la obra ardiente y precipitada de un veedor que en el ansia confusa del peligro patrio, congrega las huestes juradas, en su corazón flojo, al estéril cansancio. Pero el Partido Revolucionario Cubano, nacido con responsabilidades sumas en los instantes de descomposición del país, no surgió de la vehemencia pasajera, ni del deseo vociferador e incapaz, ni de la ambición temible; sino del empuje de un pueblo aleccionado, que por el mismo Partido proclama, antes de la república, su redención de los vicios que afean al nacer la vida republicana. Nació uno, de todas partes a la vez. Y erraría, de afuera o de adentro, quien lo creyese extinguible o deleznable. Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano." [12]

"La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político, y de toda especie de empresas, principalmente de aquellas que por la fuerza, la novedad y la oportunidad del pensamiento se acercan más al éxito que cuando iban sin otro rumbo que el de la pasión o el deseo desordenado, que más perturban que serenan los ánimos y alejan que acercan, en un país harto probado y harto razonador para lanzarse a tentativas oscuras que no satisfagan su juicio. El deseo de independencia sobró siempre en nosotros, y el corazón para conquistarla: falta sólo la confianza en los medios nuevos que se habían de emplear, puesto que del empleo de los antiguos nacieron miedos y peligros graves, siempre menores que la grandeza que habrá de sofocarlos: falta sólo la confianza en el pensamiento de la guerra, en el plan esencial y final de la revolución. Abrir al desorden el pensamiento del Partido Revolucionario Cubano sería tan funesto como reducir su pensamiento a una unanimidad imposible en un pueblo compuesto de distintos factores, y en la misma naturaleza humana. Si por su pensamiento, y por su acción basada en él, ha de ser eficaz y gloriosísima la campaña del Partido Revolucionario Cubano, es indispensable que, sean cualesquiera las diferencias de fervor o aspiración social, no se vea contradicción alguna, ni reserva enconosa, ni parcialidades mezquinas, ni arrepentimiento de generosidad, en el pensamiento del Partido Revolucionario. El pensamiento se ha de ver en las obras. El hombre ha de escribir con las obras. El hombre sólo cree en las obras. Si inspiramos hoy fe, es porque hacemos todo lo que decimos. Si nuestro poder nuevo y fuerte está en nuestra inesperada unión, nos quitaríamos voluntariamente el poder si le quitásemos a nuestro pensamiento su unidad." [13]

"Con estas Bases y Estatutos se ha querido evitar el recaer en los errores notorios y funestos de las impotentes organizaciones revolucionarias anteriores y procurar desde la raíz salvar a Cuba de los peligros de la autoridad personal y de las disensiones en que, por la falta de la intervención popular y de los hábitos democráticos en su organización, cayeron las primeras repúblicas americanas. El argumento de este peligro de las primeras repúblicas , el argumento de la tiranía posible y el desorden social, es tal vez el que con más éxito usan en Cuba los cubanos tímidos que se oponen a la revolución; y fue otro objeto de las Bases y Estatutos atacar este argumento de raíz, demostrando que el mismo Partido Revolucionario, que se reserva energía suficiente para otras, se establece precisamente para cortar las tiranías por la brevedad y revisión continua del poder ejecutivo y para impedir por la satisfacción de la justicia el desorden social.

(...)

Todos los cubanos revolucionarios que contribuyan activamente a la revolución tienen el derecho de delegar la autoridad revolucionaria que llevan en sí, en quien les parezca conveniente y de dar su opinión sobre el espíritu y los métodos de la obra a que contribuyen. Por eso los Estatutos reconocen a cada cubano revolucionario el derecho de elegir la persona que ha de representarlo en el Partido, derecho que ninguna otra organización revolucionaria le había concedido antes." [14]

El "... Partido Revolucionario Cubano, que no es en estos instantes, como los partidos políticos suelen ser, mera agrupación, más o menos numerosa, de hombres que aspiran al triunfo de determinado modo de gobierno, sino reunión espontánea, y de más alta naturaleza, de los que aspiran, de brazo de la muerte, a levantar con el cariño y la justicia un pueblo..." [15]

"... Y cuando se amasa un partido político, libre de todo interés de persona para convertir a la tarea de fundación los elementos que tantean, ineptos, en el disimulo y el desorden; para levantar la patria a escuadra y a nivel, de modo que no se venga a tierra por lo torcido de los muros; para poner a la patria independiente cimiento de siglos, -no es un partido en verdad lo que se amasa, sino un pueblo." [16]

"Los partidos políticos que han de durar; los partidos que arrancan de la conciencia pública; los partidos que vienen a ser el molde visible del alma de un pueblo, y su brazo y su voz; los partidos que no tienen por objeto el beneficio de un hombre interesado, o de un grupo de hombres, -no se han de organizar con la prisa indigna y artificiosa del interés personal, sino, como se organiza el Partido Revolucionario Cubano, con el desahogo y espontaneidad de la opinión libre. Allí donde hubiera, -que no ha habido- una duda que aclarar, no debió apremiarse la adhesión, sino dar tiempo al esclarecimiento pleno de la duda." [17]

Destaca Martí "... la importancia de abrir la república a todas las ideas para que el clamor de la idea desdeñada por autoritaria o revoltosa no trastornase, con el poder de aquella parte de naturaleza humana de que es forma en la política cada partido, la república que al desconocer un partido cualquiera, reprimiría en él sin éxito una expresión de la naturaleza humana.." [18]
1893
"El Partido Revolucionario, cuya misión previa y transitoria cesa el día en que ponga en Cuba su parte de la guerra que haya acordado con la isla, ni tiene cabeceras que levantar, ni jefes viejos o nuevos que poner sobre los del país, ni pretensiones que serían de un aliento arrolladas por el derecho anterior de la primera república, y el derecho nuevo y supremo del país. No andan sus funcionarios, que sólo como funcionarios se miran, arrebatándose una gloria que sólo pertenecería, de todos modos, al pueblo virtuoso que diera ocasión para ella; ni pierden el tiempo, preciosísimo para la patria, en picarse la vanidad, en ponerse unos sobre otros, en murmurarse o negarse los méritos, en llevarse el honor del primer desembarco, en prepararse autoridades futuras." [19]

"A los cubanos de afuera; a los que han visto nacer y asegurarse por la unión de propósito y métodos de las emigraciones individuales un partido revolucionario que concilia la acción política más libre y la ejecución rápida y callada de los asuntos de la guerra; a los que con entusiasmo y cariño de hermanos ejercen continuamente el derecho de su idea y voto en el partido de sufragio a que pertenecen, y cuya cabeza visible el partido pone y quita, y ajusta sus hechos a los dogmas que se le señalan: a los que ven emplearse a sus ojos la autoridad que viene de ellos, y ellos pueden negar cuando no se emplee bien, - no habría que explicar que el Partido Revolucionario Cubano es la unión de pensamiento y voluntad de todas las organizaciones cubanas y puertorriqueñas del destierro, y que el representante electo por ellas, después del examen y voto personal de cada uno de sus miembros, no es la cabeza imperante e inamovible de cuyo capricho o alucinación depende el sacudimiento y llamada a muerte del país en que nació; sino un comisionado de su pueblo, con los deberes y las restricciones que a su pueblo le plugo fijar, para hacer, conforme a un plan que lo obliga a 'fomentar relaciones sinceras entre los factores históricos y políticos de dentro y fuera de la isla', lo que cumple, y nada más que lo que cumple, en la libertad de que gozan, a los cubanos emigrados." [20]

"... Los negros, como los blancos, se dividen por sus caracteres, tímidos o valerosos, abnegados o egoístas, en los partidos diversos en que se agrupan los hombres. Los partidos políticos son agregados de preocupaciones, de aspiraciones, de intereses y de caracteres. Lo semejante esencial se busca y halla, por sobre las diferencias de detalle; y lo fundamental de los caracteres análogos se funde en los partidos, aunque en lo incidental, o en lo postergable al móvil común, difieran. Pero en suma, la semejanza de los caracteres, superior como factor de unión a las relaciones internas de un color de hombres graduado, y en sus grados a veces opuesto, decide e impera en la formación de los partidos. La afinidad de los caracteres es más poderosa entre los hombres que la afinidad del color." [21]

"... hermoso es ver a un pueblo, hijo revuelto de los despotismos todos, habituado al capricho por el mando absoluto, e inclinado a la prisa ciega de la rebelión por la excesiva tiranía y la dilación de la esperanza, juntarse en la disciplina voluntaria de un partido político de orden y de espera, -de avance juicioso y seguro, sin puestos para el provecho y la vanidad,- y demostrarse como mantenedor de una república de trabajo y pensamiento, ante la patria sin pensamiento ni trabajo, que pudiera temer de él el despotismo o ligereza o parcialidad fatales en la fundación de las repúblicas." [22]
1894
"Ni con la lisonja, ni con la mentira, ni con el alboroto se ayuda verdaderamente a una obra justa. La virtud es callada, en los pueblos como en los hombres. Partido cacareador, partido flojo. Hasta de ser justo con quienes lo merecen debe tener miedo un partido político, no sea que la justicia parezca adulación; la verdad no anda buscando saludos, ni saludando; sólo los pícaros necesitan tinieblas y cómplices: los partidos políticos suelen halagar, melosos, a la muchedumbre de que se sustentan, a reserva de abandonarla, cobardes, cuando con su ayuda hayan subido a donde puedan emanciparse de ella. Tantos logreros le salen a la libertad, tanta alma mercenaria medra con su defensa, tanto aristo astuto enmascara con la arenga piadosa el orgullo de su corazón, que da miedo -por no parecérseles- hablar de libertad. Lo bueno es fundarla calladamente." [23]

"... No nos ofusquemos con nombres de independencia, u otros nombres meramente políticos. Nada son los partidos políticos si no representan condiciones sociales." [24]

Relación de notas.

[1] Artículo en "Revista Universal". México, 21 de mayo de 1875. Tomo 6. Página 207.
[2] Carta al Director de "La Opinión Nacional". Nueva York, 10 de diciembre de 1881. Tomo 14. Página 267.
[3] Ídem, 23 de mayo de 1882. Tomo 14. Página 499.
[4] Carta al General Máximo Gómez. New York, 20 de julio de 1882. Tomo 1. Página 170.
[5] Carta al Director de "La Nación". Nueva York, Marzo 27 de 1884. Tomo 10. Página 30.
[6] Ídem. Marzo 15 de 1885. Tomo 10. Página 202.
[7] Ídem. Agosto 9 de 1886. Tomo 11. Páginas 25 a 26.
[8] Ídem. Página 27.
[9] Ídem. Diciembre 8 de 1886. Tomo 11. Página 128.
[10] "Carta al Director de "El Partido Liberal". Nueva York, Octubre 18 de 1887. Tomo 11. Páginas 315 a 316.
[11] Artículo "El Partido Revolucionario Cubano". De "Patria", Nueva York, 3 de abril De 1892. Tomo 1. Página 365.
[12] Ídem. Página 366.
[13] Artículo "Generoso Deseo". De "Patria". Nueva York, 30 de abril de 1892. Tomo 1. Página 424.
[14] Carta al Presidente del club "José María Heredia. Kingston". New York, mayo 25, 1892. Tomo 1. Páginas 458 a 459.
[15] Artículo "Los Cubanos de Jamaica en el Partido Revolucionario". De "Patria", Nueva York, 18 de julio de 1892. Tomo 2. Página 21.
[16] Ídem. Página 22.
[17] Artículo "El Partido" de "Patria", Nueva York, 25 de junio de 1892. Tomo 2. Página 35.
[18] Artículo "La Reunión de los clubs". De "Patria", Nueva York, 13 de agosto de 1892.Tomo 2. Página 114.
[19] Artículo "Los emigrados, las expediciones y la revolución". De "Patria". Nueva York, 1 de abril de 1893. Tomo 2. Página 275.
[20] Artículo "Persona, y patria". De "Patria". Nueva York, 1 de abril de 1893. Tomo 2. Página 277.
[21] Artículo "Mi raza". De "Patria". Nueva York, 16 de abril de 1893. Tomo 2. Página 299.
[22] Artículo "La proclamación de las elecciones del partido revolucionario". De "Patria". Nueva York, 22 de abril de 1893. Tomo 2. Página 304.
[23] Artículo "La revolución". De "Patria". Nueva York, 16 de marzo de 1894. Tomo 3. Página 75.
[24] Artículo "Los cubanos de Jamaica y los revolucionarios de Haití". De "Patria". Nueva York, 31 de marzo de 1894. Tomo 3. Página 104.
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