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4.9  Sobre el pueblo y los hombres.

s/f
"Abomino los odios fanáticos, tanto como amo los corazones generosos. La libertad de mi patria, quisiera verla surgir de entre alas, no de entre charcas de sangre; pero a mi tierra la llevo en el alma, como a una hija querida, y a quien me ha admirado y consolado a mi tierra, y dado favor y cariño a sus hijos, a raudales le doy esta alma mía, para que haga con ella lo que quiera, ya que ella es tal que no dejará nunca que se haga de ella nada malo, y en un abrazo que no se acaba, aprieto mi corazón al hombre generoso que puso una corona de sus flores libres en el ataúd de nuestros muertos, y dio amparo y calor en sus horas de desdicha a estos otros muertos, ¡los desterrados!

Tiene el mundo dos razas: parecida a los insectos la una, la de los egoístas; resplandeciente, como si en sí llevara luz la otra, la de los generosos. Los unos lo sacrifican todo: patria, amistad, estimación, hasta estimación de sí mismos a su beneficio y contentamiento; los otros, aunque en las horas de sosiego puedan pagar tributo a los apetitos y flaquezas de la naturaleza humana, cuando la hora del atrevimiento y la grandeza suena; cuando el honor humano o el honor patrio están en peligro, como arrebata el viento una paja, se sacuden de los hombros todas las preocupaciones, conveniencias o intereses que puedan estorbarla, y alegres como águilas libres, se arrojan apretadamente a la pelea, camino de la luz. La vida les es grata; pero no con el pensamiento en cepos, las miradas medidas, las mejillas abofeteadas, los afectos en disfraz, toda el alma en bochorno. Y para gozar de la vida, que sólo es amable cuando es noble, se decide a conquistarla." [1]
1875
"Deben tener los hombres conciencia plena de sí mismos: como el dominio del monarca necesita el púlpito misterioso del Espíritu Sant -lo irracional buscando apoyo en lo maravilloso,- el pueblo de hombres libres ha menester que las cátedras se multipliquen y difundan, y sobre ellos tienda sus alas el Espíritu Santo del derecho, la paloma blanca de la libertad y la justicia.

Un pueblo no es una masa de criaturas miserables y regidas: no tiene el derecho de ser respetado hasta que no tenga la conciencia de ser regente: edúquense en los hombres los conceptos de independencia y propia dignidad: es el organismo humano compendio del organismo nacional: así no habrá luego menester estímulo para la defensa de la dignidad y de la independencia de la patria.

Un pueblo no es independiente cuando ha sacudido las cadenas de sus amos; empieza a serlo cuando se ha arrancado de su ser los vicios de la vencida esclavitud, y para patria y vivir nuevos, alza e informa conceptos de vida radicalmente opuestos a la costumbre de servilismo pasado, a las memorias de debilidad y de lisonja que las dominaciones despóticas usan como elementos de dominio sobre pueblos esclavos.

Tienden las clases orales a un altísimo fin: las Repúblicas se hacen de hombres: ser hombre es en la tierra dificilísima y pocas veces lograda carrera." [2]

"El género humano tiene montañas y llanuras, y así hablan las montañas de la tierra con las alturas de los cielos, como los genios entre los hombres con las altezas y las excelencias del espíritu. Tócanos a nosotros, gentecilla mezquina y vulgar, admirar desde abajo tanta altura, y calentar nuestro sencillo corazón en los rayos de ese hermoso Sol de gloria que desde las eminencias se derrama.

Pero parece que, como la mano del hombre destruye las eminencias de la tierra, no sé qué mano oculta pone empeño en hacer obra igual con las del género humano;- y la inteligencia se vulgariza y se difunde por los abandonados llanos, y a la par que en lo común de las gentes se nota más sensatez en el juicio, más viveza en la comprensión, en útiles conocimientos más riqueza, escasean o se ocultan aquellas cumbres altas del talento, que antes reunían en un cerebro los destinos y el porvenir de una nación.

Todo va diseminándose en justicia e igualdades; es buena hija de la libertad esta vulgarización y frecuencia del talento. La felicidad tiene garantía sólida en el concepto de independencia y dignidad humanas; nadie brille sobre nadie, si todos los hombres saben cumplir con esta religión hermosa, única que se complace en sí propia, única digna de la alteza humana, única que deja en el ánimo satisfacción imperecedera e involuntaria:- la religión sencilla y purísima de todo deber.- No hay amargura fuerte contra un corazón así templado; ése es el único Dios digno del hombre." [3]

"... La humanidad asciende cuando adelanta; el hombre es en la tierra descubridor de las fuerzas humanas. No es que la fuerza de progreso esté en la tierra escondida; no es que la recibamos por una ley fija, lógica y fatal.- Es fatal el progreso,- pero está en nosotros mismos; nosotros somos nuestro criterio; nosotros somos nuestras leyes, todo depende de nosotros:- el hombre es la lógica y la Providencia de la humanidad." [4]
1880
"Creemos y sabemos que la naturaleza humana, mala por accidente y por esencia noble, una vez hecha al ejercicio de sus prerrogativas más honrosas, sólo las trueca o las declina por provechos a tal punto halagadores que sean dignos de compensar el inefable placer que produce el dominio sensato de sí mismo. No cabe por tanto en la naturaleza humana, alimentada por los dolores que engendran el rencor, y por la ira que levanta en el ánimo del engañado el pesar de haber cedido a un engaño que no equilibra el bochorno que causa con la utilidad que reporta; no cabe ciertamente, que todo lo que satisface nuestros deseos,- está de acuerdo con nuestro raciocinio, nos enaltece a nuestros propios ojos, proporciona a los ofendidos venganza de la ofensa, facilita todas estas expansiones con el placer de la libertad y con la influencia del hábito,- se trueque por una existencia sin esperanza de mejora, en que los nuevos soles anuncian nuevas burlas, en que el temor de los enemigos desvanece toda esperanza de fructífera concordia, en que se agravan con males nuevos los recientes y terribles males, en que la dignidad vive ofendida , la vida amenazada, la riqueza cohibida o impedida y las legítimas y habituales expansiones, antes enérgicas y libres, sujetas a malévola censura y a una expresión deforme, traidora e incompleta. ¡Oh no! ¡no es hombre honrado el que desee para su pueblo una generación de hipócritas y de egoístas! Seamos honrados, cueste lo que cueste. Después, seremos ricos.- Sólo las virtudes producen en los pueblos un bienestar constante y serio." [5]
1881 "... Esta es la conquista del hombre moderno: ser mano y no masa; ser jinete y no corcel; ser su rey y su sacerdote; regirse por sí propio." [6]
"... ¡Pues no vive próspera ni largamente pueblo alguno que tuerce su vía de aquello que le marcan sus orígenes, y se consagra a otro fin que aquel fatal que presentaban los elementos de que consta! ¡Pues en igual continente, de iguales padres, y tras iguales dolores, y con iguales problemas,- se ha de ir a iguales fines! ¡Acelera su fin particular el pueblo que se niega a obrar de concierto con los pueblos que le son afines en el logro del fin general!" [7]
1882
"Los tiempos no son más que esto: el tránsito del hombre-fiera al hombre-hombre. ¿No hay horas de bestia en el ser humano, en que los dientes tienen necesidad de morder, y la garganta siente sed fatídica, y los ojos llamean, y los puños crispados buscan cuerpos donde caer? Enfrenar esta bestia, y sentar sobre ella un ángel, es la victoria humana. Pero como el Caín de Cormon, en tanto que los aztecas industriosos y los peruanos cultos hacían camino en la cresta de los montes, echaban por canales ciclópeos las aguas de los ríos, y labraban para los dedos de sus mujeres sutilísimas joyas, los hombres de aquellas tierras del Norte, que opusieron a los dardos de los soldados de César el pecho velludo, y las espaldas cubiertas de pieles, alzaban tienda nómada en la tierra riscosa, y comían en su propia piel, ahumada apenas, la res ensangrentada que habían ahogado con sus brazos férreos. Los brazos de los hombres parecían laderas de montaña, sus piernas troncos de árboles, sus manos mazas, sus cabezas bosques. Vivir no fue al principio más que disputar los bosques a las fieras. Mas hoy la vida no es montaña áspera, sino estatua tallada en la montaña." [8]

"¡De Boabdiles, ya no es hora! Es necesario arrodillarse cada día, como el bravo Balboa, a descubrir un nuevo mar. Es fuerza que cada hombre trabaje, con los maderos vírgenes del bosque, su silla de triunfo. Fuerza es que cada hombre, con sus manos tenaces se labre a sí propio. Y el que se labre de tal manera, que saque de sí el jefe de cincuenta millones de hombres, ¡oh, es un gran labrador! Vivir en estos tiempos y ser puro, ser elocuente, bravo y bello, y no haber sido mordido, torturado y triturado por pasiones; llevar la mente a la madurez que ha menester, y guardar el corazón en verdor sano; triunfar del hambre, de la vanidad propia, de la malquerencia que engendra la valía, y triunfar sin oscurecer la conciencia ni mercadear con el decoro; bracear, en suma, con el mar amargo, y dar miel de los labios generosos, y beber de aire y agua corrompidos, y quedar sano: ¡he ahí maravillas! ¡Cuánta agonía callada! ¡Cuánta batalla milagrosa! ¡Cuánta proeza de héroe! Resistir a la tierra es ya, hoy que se vive de tierra, sobradísima hazaña, y mayor, vencerla." [9]

"... Aunque no sea más que porque recuerda la posibilidad de que exista un hombre vil, no debiera ser motivo de júbilo para los hombres la muerte de un ser humano." [10]
1883
"No hay nada que embellezca como el ejercicio de sí propio. Ni nada que afee como el desdén o la pereza, o el miedo de poner nuestras fuerzas en ejercicio. No hay tirano que afronte a un pueblo en pie. Los pueblos dormidos, invitan a sentarse sobre su lomo, y a probar el látigo y la espuela en sus ijares." [11]
1885
"Nada es tan repulsivo como un hombre acaudalado que se repliega en sí y descuida los dolores de los hombres. Es un criminal, sin duda: un criminal por omisión. Sólo hay algo tan repulsivo como él: el envidioso disfrazado de filántropo, el denunciador sistemático de todo el que posee alguna riqueza." [12]

"... Hombres de hechura nueva y de tiempos radiosos son estos que en veinte años aprenden a amar sin disimulo al que frustró sus esperanzas, diezmó sus feudos y los venció en guerra. ¡Estos son hombres, los que no empeñan la vida de generaciones y la paz de su pueblo en vengar derrotas y rumiar injurias!

Se pelea mientras hay por qué, ya que puso la Naturaleza la necesidad de justicia en unas almas, y en otras la de desconocerla y ofenderla. Mientras la justicia no está conseguida, se pelea. Luego, sofocando con la superior fraternidad que da el contacto común con la muerte los recuerdos que expusieron a ella, se entregan en paz los hombres dignos de serlo a las faenas usuales de la vida, engrandecidos por aquel caudal nacional que dejan a los pueblos las campañas en que se han probado las virtudes de sus hijos. Los bravos, olvidan. Se nota, después de las guerras, que los que olvidan menos son los menos bravos, o los que pelearon sin justicia y viven en el miedo de su victoria. Pueblos hay y gentes, de oro por fuera que son una cueva de duendes insomnes por dentro. Sólo los pueblos pequeños perpetúan sus guerras civiles." [13]

"... el silencio es el pudor de los grandes caracteres; la queja es una prostitución del carácter. Aquel que es capaz de algo y muere sin que le haya llegado su hora, muere en calma, que en alguna parte le llegará. Y si no llega, bien está; ya es bastante grande el que es capaz de serlo." [14]

"Los pueblos yerran en las horas de crisis que les turban el juicio; pero, en reposo, es admirable su justicia: ven el hecho, el carácter, el peligro, como entre nubes; pero lo ven; y si por el odio, el interés o el amor, suelen extremar o desviar sus opiniones, es lo más común que las tengan justas y seguras." [15]
1892
"... ¡que los pueblos no son como las manchas de ganado, donde un buey lleva el cencerro, y los demás le siguen!: más bello es el valle, rodeado de montañas, cuando lo pasea, en grupos pintorescos, encelándose y apaciguándose, el ganado airoso y libre. Si se desgrana un pueblo, cada grano ha de ser un hombre." [16]

"... Pero los pueblos no están hechos de los hombres como debieran ser, sino de los hombres como son. Y las revoluciones no triunfan, y los pueblos no se mejoran si aguardan a que la naturaleza humana cambie; sino que han de obrar conforme a la naturaleza humana y de batallar con los hombres como son, - o contra ellos." [17]

"Ha de haber un límite a la pasión política del hombre; que es el respeto a la virtud humana, que sólo deja de conmover a los que no la poseen, e impone respeto a los que, por llevarla en sí, pueden apreciarla en los demás. Ni es dable, ni es honrado, valerse de un país libre por el esfuerzo de sus hijos para acorralar a los que quieren hacer su país libre con su esfuerzo. En la alta moralidad del mundo, es un verdadero robo." [18]
1893
"... Un pueblo no es un banquete, puesto a toda hora para nuestro gozo, con sus entremeses de fuegos artificiales; sino una masa de esperanzas y dolores, de vileza que se ha de sujetar y de virtud que se ha de defender, de ignorancia apasionada, y luces e instintos que la salvan y dirigen, de hombres a quienes se ha de querer y servir como sirve el médico al enfermo que le muerde en las manos." [19]

Artículo reproducido íntegramente.

"Esa de racista está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos. El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre: peca por redundante el blanco que dice: "mi raza"; peca por redundante el negro que dice: "mi raza." Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad. ¿A qué blanco sensato le ocurre envanecerse de ser blanco, y qué piensan los negros del blanco, que se envanece de serlo, y cree que tiene derechos especiales por serlo? ¿Qué han de pensar los blancos del negro que se envanece de su color? Insistir en las divisiones de raza, en las diferencias de raza, de un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la ventura pública, y la individual, que están en el mayor acercamiento de los factores que han de vivir en común. Si se dice que en el negro no hay culpa aborigen, ni virus que lo inhabilite para desenvolver toda su alma de hombre, se dice la verdad, y ha de decirse y demostrarse, porque la injusticia de este mundo es mucha, y la ignorancia de los mismos que pasa por sabiduría, y aún hay quien crea de buena fe al negro incapaz de la inteligencia y corazón del blanco; y si a esa defensa de la naturaleza se la llama racismo, no importa que se le llame así, porque no es más que decoro natural, y voz que clama del pecho del hombre por la paz y la vida del país. Si se alega que la condición de esclavitud no acusa inferioridad en la raza esclava, puesto que los galos blancos, de ojos azules y cabellos de oro, se vendieron como siervos, con la argolla al cuello, en los mercados de Roma; eso es racismo bueno, porque es pura justicia y ayuda a quitar prejuicios al blanco ignorante. Pero ahí acaba el racismo justo, que es el derecho del negro a mantener y probar que su color no lo priva de ninguna de las capacidades y derechos de la especie humana.

El racista blanco, que le cree a su raza derechos superiores, ¿qué derecho tiene para quejarse del racista negro, que le vea también especialidad a su raza? El racista negro, que ve en la raza un carácter especial, ¿qué derecho tiene para quejarse del racista blanco? El hombre blanco que, por razón de su raza, se cree superior al hombre negro, admite la idea de la raza, y autoriza y provoca al racista negro. El hombre negro que proclama su raza, cuando lo que acaso proclama únicamente en esta forma errónea es la identidad espiritual de todas las razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz pide los derechos comunes de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz. El blanco que se aísla, aísla al negro. El negro que se aísla, provoca a aislarse al blanco.

En Cuba no hay temor alguno a la guerra de razas. Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro. En los campos de batalla, muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los blancos y de los negros. En la vida diaria de defensa, de lealtad, de hermandad, de astucia, al lado de cada blanco, hubo siempre un negro. Los negros, como los blancos, se dividen por sus caracteres, tímidos o valerosos, abnegados o egoístas, en los partidos diversos en que se agrupan los hombres. Los partidos políticos son agregados de preocupaciones, de aspiraciones, de intereses y de caracteres. Lo semejante se busca y halla, por sobre las diferencias de detalle; y lo fundamental de los caracteres análogos se funde en los partidos, aunque en lo incidental, o en lo postergable al móvil común, difieran. Pero en suma, la semejanza de los caracteres, superior como factor de unión a las relaciones internas de un color de hombres graduado, y en sus grados a veces opuesto, decide e impera en la formación de los partidos. La afinidad de los caracteres es más poderosa entre los hombres que la afinidad del color. Los negros, distribuidos en las especialidades diversas u hostiles del espíritu humano, jamás se podrán ligar, ni desearán ligarse, contra el blanco, distribuido en las mismas especialidades. Los negros están demasiado cansados de la esclavitud para entrar voluntariamente en la esclavitud del color. Los hombres de pompa e interés se irán de un lado, blancos o negros; y los hombres generosos y desinteresados, se irán de otro. Los hombres verdaderos, negros o blancos, se tratarán con lealtad y ternura, por el gusto del mérito, y el orgullo de todo lo que honre la tierra en que nacimos, negro o blanco. La palabra racista caerá de los labios de los negros que la usan hoy de buena fe, cuando entiendan que ella es el único argumento de apariencia válida, y de validez en hombres sinceros y asustadizos, para negar al negro la plenitud de sus derechos de hombre. De racistas serían igualmente culpables: el racista blanco y el racista negro. Muchos blancos se han olvidado ya de su color; y muchos negros. Juntos trabajan, blancos y negros, por el cultivo de la mente, por la propagación de la virtud, por el triunfo del trabajo creador y de la caridad sublime.

En Cuba no habrá nunca guerras de razas. La República no se puede volver atrás; y la República, desde el día único de redención del negro en Cuba, desde la primera constitución de la independencia el 10 de abril en Guáimaro, no habló nunca de blancos ni de negros. Los derechos públicos, concedidos ya de pura astucia por el Gobierno español e iniciados en las costumbres antes de la independencia de la Isla, no podrán ya ser negados, ni por el español que los mantendrá mientras aliente en Cuba, para seguir dividiendo al cubano negro del cubano blanco, ni por la independencia, que no podría negar en la libertad los derechos que el español reconoció en la servidumbre.

Y en lo demás, cada cual será libre en lo sagrado de la casa. El mérito, la prueba patente y continua de cultura, y el comercio inexorable acabarán de unir a los hombres. En Cuba hay mucha grandeza, en negros y blancos." [20]

"Ud. tiene razón, y es necesario que nos pongamos elegantes, porque a los hombres no se les juzga por lo que son, sino por lo que parecen; y porque hay razón para juzgar mal a quien no cuida del respeto y buena apariencia de su persona. Mientras haya un hombre alto, todos los hombres tienen el deber de aspirar a ser tan altos como él. El hurón se mete por los rincones de la tierra. El águila sube vencedora por el aire. A mí me gusta más el cielo que las cuevas." [21]

"... Hay que crear un pueblo nuevo, sobre la ruina moral de la colonia, con las virtudes desenvueltas en el esfuerzo continuo por echarla abajo. Hay que crear un pueblo: y hay virtudes con que crearlo." [22]
1894
"... Un pueblo no es la voluntad de un hombre solo, por pura que ella sea, ni el empeño pueril de realizar en una agrupación humana el ideal candoroso de un espíritu celeste, ciego graduado de la universidad bamboleante de las nubes." [23]

Relación de notas.

[1] Fragmento de un discurso de elogio, en Santo Domingo. (S/f). Tomo 7. Página 308.
[2] Artículo en "Revista Universal". México, 25 de mayo de 1875. Tomo 6. Página 209.
[3] Ídem. 4 de junio de 1875. Tomo 6. Página 222.
[4] Ídem. 8 de junio de 1875. Tomo 6. Página 226.
[5] Lectura en la Reunión de Emigrados Cubanos en Steck Hall. Nueva York, 24 de enero de 1880. Tomo 4. Páginas 188 a 189.
[6] Carta al Director de "La Opinión Nacional". Nueva York, 3 de septiembre de 1881. Tomo 14. Página 58.
[7] Apuntes. En "Cuaderno de Apuntes No. 5". (1881). Tomo 21. Páginas 164 a 165.
[8] Carta al Director de "La Opinión Nacional". Nueva York, Febrero 17 de 1882. Tomo 9. Página 255.
[9] Ídem. Marzo 4 de 1882. Tomo 9. Páginas 272 a 273.
[10] Carta al Director de "La Nación". Junio 15 de 1882. Tomo 9. Página 318.
[11] Ídem. 19 de enero de 1883. Tomo 9. Página 348.
[12] Ídem. Enero 15 de 1885. Tomo 10. Página 145.
[13] Ídem. 12 de agosto de 1885. Tomo 13. Páginas 83 a 84.
[14] Ídem. Página 88.
[15] Carta al Director de "La Nación". Diciembre 5 de 1885. Tomo 13. Página 151.
[16] Artículo "Los Clubs." De "Patria". Nueva York, 11 de junio de 1892. Tomo 2. Página 17.
[17] Artículo "La Guerra."De "Patria". Nueva York, 9 de julio de 1892. Tomo 2. Página 62.
[18] Artículo "Los Sucesos de Tampa." De "Patria". Nueva York, 27 de agosto de 1892. Tomo 2. Página 143.
[19] Artículo "¡Vengo a darte patria! Puerto Rico y Cuba.." De Patria. Nueva York, 14 de marzo de 1893. Tomo 2. Página 255.
[20] Artículo "Mi raza." De "Patria". Nueva York, 16 de abril de 1893. Tomo 2. Páginas 298 a 300.
[21] Carta a Justo Castillo. Octubre de 1893. Tomo 2. Página 405.
[22] Artículo "El viaje del Delegado a la Florida." De "Patria". Nueva York, 28 de diciembre de 1893. Tomo 2. Página 470.
[23] Artículo "El tercer año del Partido Revolucionario Cubano." De "Patria". Nueva York, 17 de abril de 1894. Tomo 3. Página 139. Subir
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